Clavo que saca otro clavo

Ayer me hablaban de la teoría del “clavo que saca otro clavo”; que se podía decir -estoy tan vulnerable-, es la excusa perfecta para decir que caes con alguien más, porque no sé qué hacer conmigo misma. Realmente, dando unos besos, tocando una piel nueva, diciendo de forma diferente un “te quiero” o cambiando la voz para un “te amo”; que cabe aclarar que sí usas esa teoría, sólo es por despecho; ´¿vas a olvidar, o la otra persona se dará cuenta de lo que perdió?. O acaso es mejor, cuando pregunten ¿cómo estás? -Ya estoy mejor-, como sí terminar con alguien fuera una enfermedad.
Recientes estudios practicados a parejas en la que uno de los dos elige seguir lo de que un clavo saca a otro clavo, y que dieron su versión real de los acontecimientos y finales resultados corrobora el hecho de que al final de cuentas no se consigue el objetivo tan ansiado; es decir la persona continúa ligada sentimentalmente a su anterior pareja. Muchas de las parejas respondió que la teoría no funciona, ya que aunque se inició una nueva pareja, los sentimientos no se quitan y se ponen como una prenda de vestir.
No, no es fácil, ni bonito, ni se supera pronto (cuando es amor real, porque cuando no, al día siguiente están como nuevas); pero sí estás buscando a alguien más para que te quite lo deprimida, o te quite las ganas, o peor aún “la soledad”, no vas a cerrar tu círculo vicioso, porque nadie tiene la responsabilidad de hacer lo que tú debes “sanar” en tu vida. Sólo tú, vas a tener tu tiempo de re-encontrarte y ahora sí, empezar con alguien más. Pero no se empieza algo, por recordar los errores de antes.

Lo malo es, que aún saliendo con sentido de libertad, somos como el niño que acaba de aprender a andar, y aunque la herida se cierra, en más de una ocasión nos viene el recuerdo, y cerramos los puños con rabia y sentimos una cosa en el estómago, por que se supera, pero no se olvida.
Moraleja: aprende de los errores y en vez de un clavo, busca una tachuela, se clavan en la madera hasta que mueren oxidadas por el paso de los años, y aun así es difícil sacarlas.

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La vida positiva

Los expertos en risoterapia aconsejan reír al menos 30 veces al día para lograr un estado de salud tanto físico como mental. Mantener una actitud positiva ante la vida nos ayuda a afrontar las adversidades y ver las cosas de una forma más positiva. Tener un buen humor nos puede aportar muchas ventajas.

La risa produce una sensación extremadamente placentera pero ahí no se acaban sus beneficios. Es, además, un excelente antídoto contra el temor. Reírnos de las cosas que nos preocupan las vuelve menos amenazantes. Las personas que son capaces de reír ante los contratiempos dejan de sentir lástima de sí mismas. Reír, por lo tanto, nos da fortaleza necesaria para avanzar con seguridad por el camino de la vida.

Para romper el hielo, para superar conflictos, para llegar a un acuerdo o, simplemente, para asentar las bases de una buena amistad, la risa es la mejor compañera.

Reír con ganas y a menudo fortalece el sistema imunológico, el encargado de defender el organismo de virus y bacterias, además de mejorar el sistema cardiovascular y reforzar el sistema nervioso. Además, al incrementar la producción de endorfinas, nos ayuda a reducir el dolor cuando estamos enfermos.

En momentos de crisis, problemas o desasosiego emocional, nada mejor que echarse unas risas, descargaremos tensiones, nos olvidaremos de las preocupaciones y estaremos más capacitados para pensar con claridad y buscar soluciones. Al reírse, se genera dopamina, serotina y adrenalina, unas hormonas que nos hacen sentir más alegres. optimistas y sastifechos.

No se trata de estar todo el día contando chistes, sino de tomarse la vida de una forma más positivia. Reduce la producción de cortisol y epinefrina, las hormonas más directamente relacionadas con el estrés. Nos ayuda, por lo tanto, a estar más tranquilos y dormir mejor.

Una persona tensa, difícilmente resultará divertida. Es necesario descontextualizar las situaciones y tratar de quitarles importancia. Se recomienda ver la propia vida y el mundo entero como una obra de teatro y a uno mismo como un personaje.

El humor nace cuando tratamos de ver las cosas desde una perspectiva diferente. No vayas siempre a lo trillado e intenta verlo todo desde el punto de vista más divertido. Incluso el tema más serio tiene su vertiente humorística.

 

Crecer como persona

Todos tenemos sueños, pero en la mayoría de ocasiones se quedan en éso.. en simples sueños. Nos hacemos muchas preguntas cuando nos hallamos en un momento complicado de nuestra vida. Retroceder una y otra vez al pasado no nos dará la solución. Para salir de este tipo de encrucijadas, hay que hacer todo lo contrario, es decir, proyectarnos hacia el futuro. Nadie puede volver atrás y comenzar de nuevo, pero cualquiera puede comenzar hoy mismo y hacer un nuevo final.

No es una decisión fácil pero, en algunos momentos de la vida, resulta imprescindible, ya que únicamente con el cambio se consigue recuperar la dirección correcta. Para realizar el proceso de la mejor forma posible. No tiene sentido esperar de forma pasiva a que las cosas cambien. La vida no depende tanto de la suerte como de nuestra voluntad. Se trata de tomar una decisión, marcarse una meta y trabajar duro para alcanzarla.

Tanto si eres tú quien elige cambiar de vida como si ha sido el destino el que te ha sorprendido con un giro inesperado, lo importante es sujetarte bien al timón, ya que, si te dejas llevar por la corriente, puedes acabar naufragando. Sólo así conseguirás el valor necesario para plegar las velas y zarpar.

Se trata de mirar hacia el futuro con ilusión y hacerte dueño/a de tu propia vida. Tienen delante de ti un mundo repleto de oportunidades por descubrir, no sólo en el exterior, sino también dentro de ti mismo.

Muchas personas que han experimentado profundas transformaciones en su vida han descubierto aspectos de su carácter y personalidad que desconocían. Son situaciones que suponen un punto y aparte en nuestra propia historia pero también la posibilidad  de moldear nuestra trayectoria vital tal como nos gustaría que fuera. El secreto de una vida rica es tener más comienzos que finales.

Ante el cambio, no hay que tenerle miedo. La vida es un constante juego de posibilidades y variar el rumbo forma parte de ella. La historia es un incesable volver a comenzar.

En determinadas situciones, es posible que tengamos la impresión de que, por mucho que caminemos, nunca avanzamos, pero no es cierto. Aunque tarde, la luz siempre acaba apareciendo. La cuestión es tomar la decisión y dar los primeros pasos.

 

Creatividad

Dice un cuento oriental la historia de la hija de un poderoso rey, que buscaba a su principe azul. Tras mucho meditar, dijo a su anciano padre que quería unirse al hombre más rico del planeta.

El pretendiente que primero acudió a su llamada expuso ante ellos cofres con diamantes, sedas y vajillas de oro.

-Mis riquezas son infinitas, querida princesa. Pide sin dudar y verás tus deseos cumplidos.

La muchacha lo rechazó sin contemplaciones y recibió al segundo pretendiente, quien resultó ser un guerrero.

-Mi única riqueza es mi sable -anunció-, pero con él conquistaré el mundo para ti.

La princesa negó con la cabeza, a la espera del tercer candidato. El nuevo pretendiente se presentó con las manos vacías.

-Pero, ¿dónde está tu riqueza? -exclamó el rey-

-Ésta es mi riqueza -señaló el joven apuesto-. Estas manos pueden forjar, tejer, amartillar, pintar y cortar. Mis dos manos y mi ingenio es lo único que tengo, pero me hacen rico porque me permiten crear riqueza. Y, además, disfruto muchísimo haciéndolo.

-¡Éste es el marido que esperaba! -exclamó la princesa-.

 

Nuestro potencial creativo queda, muchas veces, sepultado bajo el peso del miedo o de las falsas creencias. Nunca andes por el camino trazado, pues te conducirá únicamente hacia donde los otros fueron.

No hay que verlo para creerlo, sino creerlo para verlo.

El fluir de la vida

Cuando damos vueltas a un nuevo proyecto o tomamos una decisión importante puede que, en nuestra cabeza, se agolpen toda una serie de pensamientos limitadores, dejarse llevar por el río de la vida, aceptando la realidad sin enfadarse, tomando lo que viene y lo que se va sin ofrecer mayor resistencia y sin exigir a las fuerzas que se confabulen para que las cosas sucedan tal y como habíamos previsto abre las puertas a la felicidad.

En momentos de duda, hay que recordar que la felicidad no depende de fórmulas mágicas, y es que nuestra actitud cuenta en un 40%. La mayoría de lo que acontece en nuestra vida no está bajo nuestro control. Por esa razón, someter a nuestros deseos y necesidades las cosas que pasan no sólo es imposible, sino que además provoca gran desgaste, tensión e insastifacción. Para empezar a fluir sólo tienes que dejarte llevar por la corriente sin poner trabas ni condiciones. Tomar algo de distancia, dedicar a cada cosa el tiempo que se merece de acuerdo a tus prioridades, mostrarte más abierto a otros caminos y aceptar lo que es sin gastar tiempo en lo que tendría que haber sido con otros buenos puntos de partida.

Nuestra capacidad para sacar el máximo partido a la vida viene predeterminada por nuestra herencia genética. Son características de la personalidad que marcan la tendencia natural a ser intro o extrovertido, a ver el vaso medio lleno o medio vacío, a preocuparnos en exceso o saber relativizar, etc.

De nada sirve correr, lo que conviene es partir a tiempo. cuando le entren prisas por tomar una decisión, resolver un problema, piensa en el consejo de “no empujar el río”. No despilfarres el presente por ser prisionero de hechos pasados, ni te mantengas inmovilizado por algo que aún está por llegar. Toma lo positivo de la vida, pero sin apegarse a ellas. Aceptar las circunstancias negativas e inevitables, la felicidad es darse cuenta de que nada es demasiado importante.

Restablecer el equilibrio

Se cuenta que un virtuoso violinista a mitad del concierto vio cómo se rompía una de las cuatro cuerdas de su violín y, en lugar de interrumpir su actuación, el músico adaptó la melodía de tal forma que sólo tuviera que utilizar las otras tres cuerdas, demostrando así su excelente manejo del instrumento y su gran capacidad de adaptación.

Cuando le preguntaron el porqué de esa elección contestó: Hay momentos en los que la tarea del artista es saber cuánto puedes llegar a hacer con lo que te queda..!

A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo. (Escritor francés Jean de La Fontaine)

Cuando duele vivir

Deseo compartir con todos este testimonio que tiene como protagonista a una amiga: hace tres años le confirmaron que padece fibromialgia. Aunque en su caso ya lleva varios años.

Como el diagnóstico de esta enfermedad sigue siendo controvertido, pues aún no existe ninguna prueba específica para detectarla -ni laboratoria ni radiológica-, quienes la padecen pueden pasar por fases de enorme desaliento. Sobre todo, cuando, como en el caso de Raquel, sufren la incomprensión de su pareja. Su marido pensaba que lo suyo era cuento. No podía creer que no obtuviera ninguna mejoría estando siempre de médicos, pero es que, al ser los síntomas de la fibromialgia tan variados, no es fácil diagnosticarla.

El cansancio crónico que padecía le impedía muchos días ir a trabajar. En invierno, el frío severo, aumentaba sus dolores y, en verano, sufría de agotamiento, debido al excesivo calor. Por lo que pasaba la mayor parte del tiempo debatiéndose entre unos y otros síntomas. Estas limitaciones provocaron que, finalmente, su pareja resolviera hacer su vida sin contar con ella. Una reacción que la sometió a un gran estrés al poner en peligro su estabilidad matrimonial. Debido a ello decidió sacar fuerzas de flaqueza. Sin embargo, esta decisión aún agravó más su estado de salud. Sus dolores se hicieron más persistentes y su fatiga, extrema. Asi mismo, empezó a padecer insomnio, incapacidad para concentrarse, memorizar y hasta pensar con claridad. Todas estas circunstancias unidas a su continuas ausencias, provocaron que la despidieran del trabajo. Y lo peor fue que todo ello ocurrió ante la total incompresión de su marido, quien, además, poco antes de que le diagnosticaran la enfermedad, aceptó un trabajo temporal.

Pero la casualidad quiso que se encontrara con una amiga en común, a la que hacía mucho que no la veía. Ésta conocía bien la fibromialgia porque la padecía su madre. Ella le recomendó que visitara a un médico quien, finalmente, le dijo que padecía fibromialgia. Tener un diagnóstico le supuso un gran alivio, y no sólo porque le recetaron el tratamiento adecuado para controlar los síntomas de esta enfermedad crónica, sino porque, finalmente, pudo demostrarle a su marido que no era ningún cuento.

Hoy su sufrimiento ha disminuido, tanto físicamente como moralmente, debido al hecho de que se ha ganado el respeto y la comprensión de su marido, quien, todo hay que decirlo, se desvive por ella. Pese a todo su calidad de vida ha mejorado.