Un sentimiento

¿Hacía dónde camino cuando no sé dónde ir? Me hago mucho esa pregunta sin hayar respuesta. Dicen que llorar sin ni siquiera pensar en arriesgar es lo más fácil. Que derramar lágrimas cada noche, mantener la mirada perdida durante tres ciento sesenta y cinco días y no hacer nada por cambiarlo es de cobardes. Eso dicen, pero qué simples son…
No es nada fácil ahogarse en tus propias lágrimas, sentirse más perdido que tu misma mirada, caer en un vacío que nunca deja de profundizarse. Mueres en tu propia oscuridad, esa que creaste a causa de todas las puñaladas que te dieron durante un cierto tiempo, o quizás, que te diste tú mismo sin dejar de infravalorarte. Puñaladas, esas inolvidables y que todavía te están desangrando y que piensas que jamás pararán de herirte, crees que esas gotas de sangre son eternas. Y sientes miedo, tanto que no puedes parar de temblar. Ese temblor te impide pensar, te inmoviliza y no puedes articular ni una palabra de ayuda, ni si quiera tienes la posibilidad de alzar tus brazos para coger la cuerda y subir por ella hasta llegar a la luz del final del pozo en el que te encuentras.
Y lloras, lloras… mientras oyes voces a lo lejos que no paran de gritarte ‘Cobarde, quedarse ahí dentro es la solución más fácil, ¡no quieres luchar!’.
Y es ahí cuando piensas que tienes dos opciones: dejar que esas palabras te arranquen mil lágrimas más o, simplemente, guardarlas en el bolsillo vacío de tu pantalón y subir a cuestas con ellas a través de la cuerda y, al llegar a la luz darte cuenta de que te sirvieron de fuerza para salir de tu oscuridad.

En la profundidad de la noche…
en el suave silencio del viento…
mi alma reposa tranquila…
aguarda el momento…
en que la oscuridad…
arrope los sentidos

El orgullo

¿Hay algo peor en el ser humano que el orgullo? La excesiva carencia de humildad es abrumadora, eso es un hecho. Hay muchas cosas malas en el ser humano, hay algunas personas que no es que tengan un defecto, es que ellos son defectos y todos los defectos que tenemos los humanos son malos: La mentira es detestable, la cobardía es triste, la hipocresía es molesta, el orgullo es deprimente, la envidia es sucia y peligrosa, por envidia puedes hacer barbaridades, destruir países, hogares. La envidia no tiene límites. La vanidad no admite defectos por parte de los demás y es egoísta a más no poder.
A veces me pregunto si el mundo no sería mucho mejor si todos tuviésemos más dosis de humildad. Si tuviésemos más humildad nos esforzaríamos más por comprender a las otras personas, en vez de rechazar directamente el trato con ellas por el famoso “orgullo herido”. El orgullo no conoce lo que es perdonar, no sabe lo que es hacer las cosas desinteresadamente.
¿Quién nos dio esa corona que creemos merecida? Realmente el orgullo no da más que disgustos, hace creer a las personas dueñas de todo lo que les rodea, no deja pasar ni una sola falta a los demás.
El orgullo es un exceso de autoestima -digámoslo así- que a fuerza de quererse uno tanto se llega a olvidar que también existen los demás. Tampoco será muy recomendable ir más allá en la humildad, pues un exceso de ella nos puede conducir a ser sumiso e indeciso, hasta el punto de perder uno su norte, su criterio propio o incluso su voluntad, lo cual es un fuerte obstáculo para muchos logros personales, por la falta de fe en uno mismo que todo ello arrastra.
Si no nos prestáramos tanta atención y mirásemos a los demás desde fuera de nosotros, además de entenderlos mejor, dejaríamos de sentirnos ofendidos por sus actitudes y encontraríamos más fácilmente las razones por las que a veces nos hablan mal o nos hacen sentirnos mal.
Y es que, claro, es muy difícil comunicarse con un ególatra que no alienta desde esta actitud, otra aspiración que alimentar su negro orgullo, en el que descansa el ser fatuo de un hombre que por ser incapaz de aceptarse a sí mismo, se hace un nudo psicológico, que le cierra del todo a la verdad, y así es posible verle con dolor que camina en la oscuridad de su ser, incluso sin aceptar lo que evidentemente vemos todos, que es soberbio y orgulloso, sin dejarse ayudar, lo que nos lleva a una especie de tornillo sin fin, que en la incomunicación se rompe, y anula el corazón de la unidad que se debe vivir cuando se aspira a construir una familia.
Pero volviendo a la cordura, quienes más orgullosos son y están de si mismos son tan hipócritas, ciegos, que de una forma sumamente altanera se creen humildes! ¿Lo peor? Son los que triunfan, esa sarta de ignorantes se llevan las alabanzas que antes de ellos, muchos de nosotros merecemos. Si el orgullo no existiera seríamos capaces de ayudar más a las personas y nunca habrían grandes peleas, porque nunca se pensaría en un “malo de la película”, y al fin nos daríamos cuenta de que nada es blanco ni negro, no cometiéndose más las injusticias que siempre han existido.

Autoestima para atreverse a ser quien somos; humildad para no valorarnos más de lo que nos corresponde. Autoestima y cierto orgullo para defender con pasión lo que creemos defendible y justo. Humildad para profundizar en todo lo que sabemos y abrir nuestra mente y corazón a nuevas enseñanzas y posibilidades.
Cuando el orgullo y la humildad van de la mano… ahí camina un sabio.

Y ustedes que piensan el orgullo es un defecto o una virtud?

Trauma o estrés postraumático

Trastorno de ansiedad causado por la exposición a una situación abrumadora, en la cual se experimenta más tarde repetidamente la situación traumática es decir, las situaciones que son una amenaza para la vida o que pueden causar lesiones graves pueden afectar a las personas mucho después de que hayan ocurrido, cuando es por actos violentos. El miedo intenso, el desemparo, la preocupación, inseguridad o el terror pueden obsesionar y generar un agotamiento con pensamientos irracionales. Esas situaciones traumáticas reexperimentan en repetidas ocasiones, generalmente como pesadillas o imágenes que vienen a la memoria, un flashback repetidamente en contra de tu propia voluntad, incluso a veces con todo detalle y a pesar del paso del tiempo, se evita persistentemente cosas que le recuerden el trauma causado. El mundo se percibe como altamente peligroso. Produce malestar si se pretende evitar asi que aumenta la frecuencia de ese pensamiento no deseado y se vuelve más estresante. El trauma no llega a formar parte de su pasado, sino que continua permaneciendo presente en su vida psíquica.
A veces los síntomas no comienzan hasta muchos meses después e incluso años después del evento traumático. Se presenta una disminución de su capacidad general de reacción y síntomas de hiperreactividad -dificultad para conciliar el sueño, resentimiento, hostilidad, bloqueo emocional, vergüenza, rabia, ira, la culpa, asustarse con facilidad, falta de control, tristeza, se vuelve vulnerable, no expresan sus emociones, se reprime, más los síntomas depresivos son frecuentes. El estrés postraumático crónico no desaparece, pero a menudo se hace menos intenso con el tiempo, incluso sin tratamiento o pueden quedar indifinidamente marcadas por este trastorno.
A veces se repite con frecuencia preguntas como ¿Por qué?, ¿por qué a mí?, ¿qué he hecho para merecer esto? sin respuesta racional y activando más el dolor, más impotencia, más ansiedad.
Pueden perder el interés en cosas que antes les causaban alegría o cuesta trabajo sentir afecto. Ver cosas que les recuerdan el incidente puede ser molesto, lo que podría hacerles evitar ciertos lugares o situaciones que les traigan a la mente esas memorias. Los aniversarios de lo que sucedió frecuentemente son muy difíciles. Los síntomas pueden ser ligeros o graves; las personas pueden irritarse fácilmente o tener violentos arranques de cólera o de mal humor. En casos severos, los afectados pueden tener dificultad para trabajar o para relacionarse. Es un impacto que tiene sus tiempos de recuperación, tiempos que dependen de múltiples factores relacionados con la situación psicológica de la víctima antes del suceso y con la reacción y capacidad de contención de su entorno.
Las secuelas no sólo repercuten en la persona directamente afectada. Alcanzan, además, con fuerza a su pareja estable -si la tuviere-, a su entorno familiar, social y tiene, a su vez, correlatos en su realidad laboral- Así, se comienza a mostrar una tendencia a recluirse. Cuesta hablar del episodio y, perseguida por los miedos, trata de no estar nunca sola.
La contención de los rituales, como lavarse de manera excesiva después de una agresión sexual, también hacen la tendencia a cambiarse muchas veces de ropa.
A menudo se tienen sentimientos de culpabilidad, creer haber actuado de forma inaceptablemente agresiva, destructiva, por aquello que se hizo, que no se hizo, asi se va tejiendo una red cada vez mas elaborada en la que estan relacionados todos esos elementos que cambian en la misma dirección. La asaltación y la sensación de estar ‘sucia’.
Los síntomas también incluyen trastornos del apetito o del sueño, dormir sin la luz apagada y estados de hipervigilancia o hiperalerta. Al mismo tiempo, se reatraen, muestran mucho temor de salir a la calle y especial cuidado en evitar los espacios abiertos.
La angustia, la ansiedad, la depresión, la baja de la autoestima, en la capacidad lúdica y en la vida de relación, la reincidencia de sueños, recuerdos invasivos son algunos de los rasgos de esta patología, que entre otras derivaciones reconoce la adicción de sustancias como las drogas o el alcohol y los intentos de suicidio.
Una invasión total de su integridad física y psíquica, un desgarramiento de su intimidad y su dignidad, que hace que uno de los elementos que se vea más afectado sea la autoestima. Sientiendo vergüenza y culpa, pero también inseguridad, miedos y las fobias la afectan y condicionan todos los aspectos de su vida
Esto se fundamenta de una “necesidad de huir” del recuerdo, pero también de escapar de la amenaza de volver a ser abusada.

Hoy me siento sola

Hoy me siento sola

Hoy… Me siento sola… Hoy me cubrió mi sombra… Me pesa la vida, me duele vivirla no quiero seguir asi…. se apago la luz no volverá no siento q yo puedo mas espero una señal… se muy bien que no esta bien que tiene que cambiar…. se también que el dolor que tiene que cambiar… no quiero.. seguir asi…espero una señal… se apago la luz no volverá no siento que yo puedo mas espero una señal… se muy bien que no esta bien que tiene que cambiar…. se también que el dolor que tiene que cambiar… no quiero seguir asi…espero una señal… se apago la luz se apago la luz no volverá no siento que yo puedo mas, espero una señal…


Sofás para suegras

Panitas: LLEGARON SOFÁS PARA SUEGRAS CONSIGUELOS A PRECIO INCREIBLE UN TODA PARA LAS SUEGRAS FASTIDIOSAS o Ex-Novios FASTIOSOS xDD


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Tratados de Murphy

  • Textos cargados de sarcasmo, ironía y cierto pesimismo: Si algo puede salir mal, saldrá mal. Nada está tan mal que no pueda empeorar. Nada es tan fácil como parece. Cuando las cosas se dejan a su aire, suelen ir de mal en peor. En cuanto se ponga a hacer algo, se dará cuenta de que hay otra cosa que debería haber hecho antes.
  • Ley de la administración del tiempo: Todo lleva más tiempo que todo el que tienes disponible.
  • Ley de la búsqueda indirecta: El modo más rápido  de encontrar una cosa es buscar otra y es inevitable: siempre encontramos lo que no estamos buscando.
  • Ley de la relatividad documentada: Nada es tan fácil como parece, ni tan difícil como la explicación del manual. Cuando parece que ya nada puede ir peor, empeora. Cuando le parezca que las cosas van mejor, es que se le ha pasado algo por alto.
  • Ley de la telefonía: Cuando te llaman, si tienes un lápiz, no tienes papel; si tienes papel, no tienes lápiz, y si tienes ambos, nadie te llama. Apéndice único: todo cuerpo sumergido bajo la ducha, hace sonar el teléfono.
  • Ley de las unidades de medida: Si está escrito –Tamaño único-, es porque no le sirve a nadie.
  • Ley de física: Si un artilugio mecánico falla, lo hará en el momento más inoportuno. No se puede saber la profundidad de un charco hasta que no se ha metido el pie.
  • Ley de la gravedad: Es incuestionable; si logras mantener la cabeza cuando a tu alrededor todos la están perdiendo, probablemente no estés al tanto de la gravedad de la situación. Las cosas siempre caen en ángulo recto.
  • Cualquier herramienta, cuando se suelta, rueda hasta el rincón más inaccesible de todo el taller; cuando vaya a recogerla, tropezará con otras herramientas y se hará polvo los dedos de los pies.
  • Ley de los textos y discursos: Es muy evidente; la cita más valiosa para tu redacción será aquella de la cual  no recuerdas el nombre del autor.
  • Ley de la caída libre: Cualquier esfuerzo para agarrar un objeto en caída provoca más destrucción que si lo dejáramos caer naturalmente. La probabilidad de que el pan caiga con el lado de la mantequilla hacia abajo es proporcional al valor de la alfombra. La pieza más delicada será la que se caiga antes.
  • Cuando una máquina de tabaco o de chuches le devuelve el cambio, los centimos se le caerán a los pies, mientras que las monedas de €uro rodarán lejos de su vista.
  • Ley de las filas: Lo sostiene, la fila de al lado siempre va más rápido. Apéndice único; no vale la pena cambiarse de fila, la otra siempre es más rápida. Si vuelve a la primera, lo único que conseguirá es que se produzca un tumulto y todo el mundo se mosquee con usted.
  • Ley de la vida: Una persona saludable es aquella que no fue examinada lo suficiente. Además, de acuerdo con esta peculiar legislación, todo lo que es bueno en la vida es ilegal, inmoral o engorda.
  • Ley de la atracción de las partículas: Toda partícula que vuela siempre encontrará un ojo abierto.
  • Guía práctica para la ciencia moderna: Si se mueve, pertenece a la biología; si huele, a la química; si no funciona, a la física; si nadie lo entiende, a la matemática, y si no tiene sentido, es economía o psicología. Si se mueve, huele, no funciona, nadie lo entiende, y no se entiende, es informática.
  • Ley sobre Filosofía: Sonría. Mañana puede ser peor. Los sucesos fortuitos tienden a suceder todos juntos.
  • Ley sobre el hombre: La cantidad total de inteligencia del planeta permanece constante. La población, sin embargo, sigue aumentando.
  • No discuta nunca con un tonto. Puede que la gente no aprecie la diferencia.
  • No se puede hablar más que un hombre que no sabe de lo que está hablando.
  • El hombre capaz de sonreir cuando las cosas van mal, ya ha pensado a quién le echará la culpa.
  • En ocasiones, el hombre tropieza con la verdad pero, casi siempre, evita caerse y sigue adelante.