Aceptación

Cada uno de nosotros es un ser único e irrepetibley, ya sólo por eso, altamente valioso. De nosotros depende reconocer ese privilegio o bien hacer todo lo contrario, renunciar a nuestra originalidad para convertirnos en quien no somos. Naciste siendo original, no te conviertas en una copia.

Deja de seguir la estela que marcan los demás y trazar la tuya propia te ayudará a encontrar tu verdadero yo y ¿quién sabe? incluso destacar en un mundo donde, más vale caer en gracia que ser gracioso. No olvides que, muchas veces, ser diferente no es un incoveniente, sino todo lo contrario, puede, incluso, aumentar tu atractivo.

En lugar de lamentarte por lo que te diferencia de los demás, concéntrate en potenciar todos aquellos rasgos que te singularizan. Se trata, por lo tanto, de olvidarse de qué dirán y seguir siendo como somos en realidad. Perder el tiempo adoptando un papel que es el nuestro no suele ser una buena idea. Además de renunciar a nuestra verdadera forma de ser, no lograremos explotar todo nuestro potencial.

Para aceptarnos a nosotros mismos hay que ser valientes y creer en nuestras capacidades, sean cuales sean los estímulos que recibamos del exterior.

Las perlas cultivadas son lisas y redondeadas mientras que las auténticas son irregulares. Es precisamente esa particularidad lo que las hace tan preciadas. Imperfección es belleza, locura es genialidad, y es mejor ser absolutamente ridículo que absolutamente aburrido.

Muchas veces actuamos más pendientes de lo que los demás esperan de nosotros que de nuestros propios deseos. La vida es como una orquesta y cada uno de nosotros tiene que saber cuál es su instrumento. Sólo así conseguiremos dar lo mejor de nosotros mismos.

No malgastes tu tiempo y tu energía en ser quien no eres. No serás más que una burda copia y, además, nunca te sentirás cómodo en ese traje que no ha sido hecho para ti. Si, por el contrario, aceptas ser quién eres, te sentirás mucho más relajado.

Aceptar tus debilidades y evitar la autocrítica constante te ayudará a relajarte y reconciliarte con tu verdadero yo. Lo más sencillo es, por lo tanto, olvidarte del mundo exterior y actuar con naturalidad. Lo más fácil de este mundo es ser tú.

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Preocupaciones

Hay dos tipos de preocupaciones; en las que puedes hacer algo al respecto y en las que no. En las segundas no hay que perder el tiempo. Tú eres quien mejor sabe cuáles son tus puntos fuertes y débiles; ver el vaso medio lleno o medio vacío sólo depende de nosotros. Frente a una situación abversa o una racha complicada, podemos reaccionar lamentándonos y considerándonos víctimas de la misma o bien encarándola de una forma positiva y asumiendo que los momentos menos fáciles forman parte de nuestra existencia y, como tales, nos ayudan a evolucionar.

Dedicar una parte de tu tiempo a hacer cosas que te gusten y te aporten un beneficio personal es una manera muy saludable y divertida de despejarte. Las prisas, la necesidad de quererlo todo al instante y las autoexigencias laborales y personales que nos imponemos acaban pasándonos factura.

Sé selectivo, elige qué es lo importante y descarta aquello de lo que puedas prescindir. Aprende a establecer prioridades y, sobre todo, adecir que no.

Controla tu vida, este proceso selectivo, además, te permite tomar las riendas de tu vida y tenerla bajo control. Poner en práctica tus recursos es una habilidad que te ayuda a saber qué aspectos personales debes reforzar para sentirte bien, sirve de aprendizaje muy útil para ganar confianza en ti mismo/a y conocerte más.

Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad; un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad. La misma realidad puede ser interpetrada y vivida de dos maneras diferentes, dependiendo del enfoque que cada uno le dé. Además, nuestros pensamientos y acciones condicionan nuestras emociones, por lo que, si son positivos, incidiráan favorablemente en nosotros y nos ayudarán a  alcanzar la anhelada calma.

La importancia del diálogo

El objeto de toda discusión no debe ser el tirunfo sino el progreso. Todo el mundo sabe conversar, pero pocos lo hacen de forma correcta. Hay personas que sólo hablan de lo suyo sin importarle lo que pueden decir los demás y otras que tienen como única intención imponer su criterio, sin ningún respeto por las opiniones ajenas. De esta manera, lo único que consiguen es cansar a su interlocutor y ponerlo en su contra.

Saber elegir el momento adecuado, sin nervios o estar dolido. Habla con claridad y sé concisa, sin andar por las ramas. No te remontes al pasado y concéntrate en el presente. El fin de toda conversación es lograr una buena comunicación, entendernos bien con los demás y llegar a un acuerdo mutuo. Es importante tener claro lo que queremos conseguir.

En ocasiones, iniciamos una discusión únicamente para expresar nuestro malestar o para herir. Discutimos por discutir, sin ningún propósito concreto. si queremos llegar a un acuerdo, hay que evitar los sentimientos negativos.

Entenderse con los demás no siempre resulta fácil, sobre todo si la otra persona no se viene a razones. En estos casos, no basta con expresar nuestras ideas sin acritud, es necesario, además, resolver los posibles desacuerdos. Para ello acorta diferencias y queda en un punto medio.

Hay que tratar con educación y simpatía. Evita los juicios, las críticas y las acusaciones. Escucha con atención la conversación siempre te dará una estrategia valiosa que debes seguir para entenderte mejor y respetar los puntos de vista del otro, por muy equivocado que te parezcan, trata de no rechazarlos de plano.

Agilidad mental

Nada mejor que marcarse retos para despertar una mente dormida. Libera la rutina y empieza a hacer cosas nuevas. La mente es como un músculo, si no lo ejercitas, se atrofia. Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro.

Una mente sana no sólo nos facilita la adquisición de conocimientos, sino también una mayor capacidad para conseguir nuestros objetivos y, en definitiva, disfrutar más de la vida. Así como el hierro se oxida  por falta de uso, también la inactividad destruye el intelecto.

Hasta hace poco tiempo, se creía que el cerebro no podía crecer, pero las últimas investigaciones han demostrado todo lo contrario. Sea cual sea nuestra edad, siempre estamos a tiempo de aumentar nuestra inteligencia. Las neuronas tienen una capacidad asombrosa para regenerarse.

Ni te imaginas la influencia que tiene la forma de tomarse la vida a la hora de funcionar mentalmente. Un estado de ánimo positivo ayuda a ver más claramente las cosas y a entenderlas mejor. Si nuestra mente se ve dominada por el enojo, desperdiciamos la mejor parte del cerebro humano, la sabiduría, la capacidad de discernir y decidir lo que está bien o mal.

El estrés, es el enemigo de la mente. Si bien, en un principio, nos ayuda a estar alerta, si la situación de estrés es continuada , acaba por fundir nuestras hormonas. Para evitarlo, dedica unos minutos al día a relajarte y tratar de no sobrecargar tu mente con pensamientos obsesivos.

 

El amor verdadero

Aquella vez te conté que en alguna esquina de la vida, puedes toparte con ese verdadero amor con el que siempre soñaste y guardaste en tu corazón de quinceañera. Alguien que con solo mirarte te derrite el corazón. No es imposible que cada noche quieras irte rápido a la cama para permitirte soñar con ese amor que te ocasiona cosas que pensabas que ya no eras capaz de sentir.
Ahora, es también probable que hayas sufrido muchos desengaños amorosos, tal vez estés tan desencantada que te cuesta mucho confiar en los hombres y tienes miedo de volver equivocarte. Más aún: es posible que esta sucesión de errores te impida reconocer y definir lo que significa conocer a un hombre bueno que sea capaz de enamorarte. Al fin y al cabo, el problema está en que siempre te sentiste atraída por los hombres que te han causado dolor, te han roto el corazón o lo que es peor, no te han valorado. Elegiste mal tantas veces que puedes llegar a creer que no existen hombres honestos, bondadosos o maduros. Pero eso no es cierto. Como dije una vez: Claro que existe ese amor de las películas! Por supuesto que existe ese hombre que con solo mirarte unos segundos puede desnudarte el alma y dejarte expuesta como a un niña. Te doy mi palabra de honor que existe ese hombre con el poder de derretirte solo con su mirada y que logra estrujar tu corazón con una sonrisa. Ese hombre está en alguna parte, tal como lo soñaste. No te conformes con menos de lo que siempre quisiste que te pase.
La gran pregunta consiste en: ¿Cómo reconocerlo? Y aunque no existe una fórmula mágica para encontrar al hombre de tu vida, de igual modo puedo ayudarte contándote algunos detalles que estoy segura que te harán muy bien, si tan solo observas tu propio corazón.
En primer lugar comienza por fijarte en cómo te sientes cuando estás a su lado o piensas en él. Las mujeres que siempre han identificado el amor con el sufrimiento, no se dan cuenta de hasta qué punto sus parejas las han hecho sentirse mal. Están acostumbradas a experimentar tensión, dificultades, y hasta su estima está dañada y no se han dado cuenta. Se sienten pequeñitas y frustradas. Y aún creen que eso es amor. Pero no lo es. El amor te conduce a sentirte bien, fuerte, grande, poderosa, espléndida. Y sabes que vas por buen camino cuando el hombre con el que te estás relacionando hace que te sientas así:

1) Llena de energía: Después de pasar un rato con él, o incluso cuando te preparas para verlo, tu cuerpo vibra, tu mente vuela y te sientes ligera, creativa, con ganas de comerte el mundo. Alguien que realmente te ama, no te quita la energía, no te drena, sino que te potencia, te da fuerzas para continuar con tu día y proyectar cualquier cosa que te propongas.

2) Valorada: Él te respeta y lo demuestra con su forma de hablarte y de tratarte. Sientes que puedes confiar en él, deshacerte de las máscaras que suelen ponerse las mujeres para los desconocidos e ir un paso más allá, abriéndole el corazón como nunca lo hiciste con nadie. No tienes nada que ocultar, y tampoco tienes ganas de hacerlo.

3) Atractiva: Es su forma de mirarte la que potencia lo mejor que tienes y hace aflorar tu belleza interior. A su lado te olvidas de cualquier complejo y saca la mejor versión de ti. El verdadero amor siempre te rejuvenece y te hace mas bella.

4) Relajada: Cuando estás con él, eres tu misma. No necesitas inventarte un personaje ni pretender que eres distinta o (supuestamente) mejor. Es más, si lo haces por un momento, el aire se enrarece porque él te quiere tal y como eres. Cuando puedes ser completamente auténtica, es porque estás enamorada de alguien que no pretende cambiarte. El te ama cuando te enojas, cuando te muerdes los labios, cuando se sonrojas, cuando estás triste, eufórica o cuando te mueres de celos. Podrías hacer un berrinche, y aún así, solo lograrías que el te ame mas.

5) Alegre: Porque te hace reír cuando te cuenta cosas. Tanto que cuando vuelves a casa y recuerdas la anécdota que te ha contado, te vuelve a dar risa! Alguien que puede hacerte sonreír o soltar una carcajada, es porque realmente se las arregló para construir un puente que va directo a tu corazón.

6) Libre: Adoras estar o hablar con él y siempre tienes ganas de volver a verlo. Pero no estás ansiosa. No temes que se olvide de ti. Además, él respeta tus planes y no interfiere en tus amistades o tus actividades; solo sabes que estará allí cada vez que lo necesites.

7) Poderosa: La relación con él saca lo mejor de ti porque se interesa por tu vida, tus sueños, tu historia. No se queda en lo superficial, sino que sabe atravesar la barrera social y hacerte preguntas muy personales, y sin embargo no invasivas, con las que te ayuda a reflexionar y por lo tanto a crecer. Si te hace pensar en cosas que nunca habías pensado, es porque también logró construir un puente directo a tu mente.

Importante: Él te dedica tiempo y toda la atención del mundo; cuando le hablas, sientes como si todo el resto del mundo se esfumara para el, solo importa cada palabra de lo que le dices, y lo que es mejor, las recordará una por una. Cumple su palabra y te llama si dijo que lo haría. Y cuando te tiene delante te demuestra cariño con gestos, miradas, abrazos, siendo tierno, teniéndote en cuenta en todo momento.

9) Espiritual: Cuando mas lo conoces, mas amas a Dios. En lugar de alejarte de las cosas espirituales, sientes que estás mas cerca que nunca del Señor. Te sientas agradecida y feliz por esta etapa que te toca vivir. Literalmente ilumina tu vida.

En cuanto a los hombres, como digo siempre, suelen ser más básicos. Se que algunas mujeres son dulces por naturaleza, pero recuerda que una mujer sensible que se permite llorar o emocionarse, derrite a cualquier hombre. Si eres dulce, sensible y lo haces reír, es todo tuyo. Sé auténtica, se tu misma, espontánea, imprevisible; eso siempre resulta irresistible. Se buena conversadora. A los hombres sí que les gusta hablar, siempre y cuando estén frente a alguien que sepa escuchar.
Un hombre también se va a enamorar de ti, si cuando están juntos, siente que puede ser él mismo, si se siente seguro al expresar sus sentimientos más íntimos. Pronto se va a dar cuenta de que te extraña, comienza a notar que tu presencia le es cada vez más indispensable. Cuando un hombre se siente cómodo y seguro a tu lado, comienza a extrañarte más y su amor por ti crece día a día. Y lo más extraño es que ni siquiera sabe por qué se siente así. Lo que sí sabe es que hay algo especial en ti, algo que provoca emociones que no siente con ninguna otra mujer.
No te conformes con menos de lo que te mereces. Recuerda que mientras alguien te grita, hay un hombre deseando hablarte al oído. Mientras alguien intenta humillarte, hay un hombre dispuesto a recordarte que eres una gran mujer. Y mientas alguien te hace llorar, hay un hombre que solo pretende robarte una sonrisa. Solo tienes que saber elegir bien, y para ello, no se trata de saber si el reúne las cualidades del hombre perfecto, sino en como te hace sentir. Si le prestas atención a como se siente tu corazón cuando estás con el, es imposible que te equivoques.

10 Reglas

1. Siempre me siento feliz… ¿sabes por qué? Porque no espero nada de nadie; esperar siempre duele.

2. Los problemas no son eternos, siempre tienen solución, lo único que no se resuelve es la muerte.

3. No permitas que nadie te insulte, te humille o te baje la autoestima. Los gritos son el arma de los cobardes, de los que no tienen la razón.

4. Siempre encontraremos gente que te quiere culpar de sus fracasos, y cada quien tiene lo que se merece.

5. Hay que ser fuertes y levantarse de los tropiezos que nos pone la vida, para avisarnos que después de un túnel oscuro y lleno de soledad, vienen cosas muy buenas “NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA”. Por eso disfruta la vida porque es muy corta, por eso ámala, sé feliz y siempre sonríe; sólo vive intensamente para ti y por ti. recuerda:

6. Antes de discutir ….. Respira.
Antes de hablar …… Escucha.
Antes de criticar ……..Examínate
Antes de escribir…….. Piensa
Antes de herir ………..Siente
Antes de rendirte ……. Intenta
Antes de morir …………VIVE . . ! !

7. La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir, con los defectos de los demás y admirar sus cualidades.

8. Qué quien NO VALORA lo que tiene, algún día se lamentará, por haberlo perdido y que quien hace mal algún día recibirá su merecido.

9. Si quieres ser feliz haz feliz a alguien, si quieres recibir, da un poco de ti, rodéate de buenas personas y sé una de ellas.

10. Recuerda, a veces de quien menos esperas es quien te hará vivir buenas experiencias!

NUNCA ARRUINES TU PRESENTE POR UN PASADO QUE NO TIENE FUTURO.

Restablecer el equilibrio

Se cuenta que un virtuoso violinista a mitad del concierto vio cómo se rompía una de las cuatro cuerdas de su violín y, en lugar de interrumpir su actuación, el músico adaptó la melodía de tal forma que sólo tuviera que utilizar las otras tres cuerdas, demostrando así su excelente manejo del instrumento y su gran capacidad de adaptación.

Cuando le preguntaron el porqué de esa elección contestó: Hay momentos en los que la tarea del artista es saber cuánto puedes llegar a hacer con lo que te queda..!

A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo. (Escritor francés Jean de La Fontaine)