Existen numerosas especies diferentes de mosquitos, los cuales puede portar algunas de las enfermedades infecciosas más comunes y significativas, incluyendo la fiebre del oeste del Nilo, la malaria, la fiebre amarilla, la encefalitis viral y la fiebre del dengue.

Anofheles, es el nombre del mosquito culpable de millones de casos de malaria cada año en todo el mundo. Se contagia con el parásito de la malaria cuando extrae sangre de personas enfermas y transporta los diminutos parásitos unicelulares, los plasmodios, que inyecta en el torrente sanguíneo de otra víctima en el momento que clava su aguijón. Los científicos están de acuerdo en que urge tomar medidas para luchar contra la enfermedad y su transmisión.

Anopheles es un género de mosquito de la familia Culicidae que habita en prácticamente todo el mundo incluyendo Europa, África, Asia, América y Oceanía, con especial intensidad en las zonas templadas, tropicales y subtropicales, son dípteros con larga probóscide (aparato bucal en forma de trompa o pico) y palpos tan largos como ella. Sus larvas viven en las aguas estancadas o de escasa corriente.. Es capaz de amenazar la salud de la mitad de la población mundial, esparciendo 500 millones de nuevos casos de paludismo o malaria cada año en 106 países y robando la vida a más de un millón de personas. Los niños son la víctima más propiciatoria: cada treinta segundos fallece uno por su causa.

No sólo hay que pensar con qué curar, sino hacerlo deprisa. Un niño al que Anofeles haya picado puede entrar en coma irreversible en menos de 24 horas.

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Voluntad

Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad (Albert Einstein, científico alemán)

En mayor o menor medida, todos tenemos de fuerza de voluntad, de lo contrario, nuestras vidas serían un caos. Desde el mismo momento en el que una persona tiene un deseo y sigue un plan para conseguirlo, la voluntad está presente. Cuando alguien que necesita algo lo encuentra, no es la casualidad quien se lo procura, sino él mismo. Su propio deseo y su propia necesidad le conducen a ello.

Cada uno de nosotros, sin embargo, tiene su grado diferente de autocontrol. Hay que tener en cuenta que, para lograr nuestros objetivos, muchas veces hay que luchar contra uno mismo, contra nuestros deseos más inmediatos, algo que no siempre resulta fácil.

Si crees que te falta un empujecito en estas cuestiones, no debes preocuparte. La voluntad, como otros muchos aspectos de la vida, también se entrena.

A la hora de marcar tus metas, trata de no ser demasiado ambicioso/a. Si estás a dieta, no trates de perder muchos kilos en poco tiempo. Si lo haces de forma gradual te resultará más fácil conseguirlo. Para evitar que tu propósito no quede en nada, es necesario que asumas un compromiso. Para hacerlo oficial escríbelo en un papel, acompañado de la fecha en la que crees que se llevará a cabo.

No todo van a ser privaciones en la vida. Cada vez que hayas conseguido algún objetivo, concédete un pequeño premio. De esta manera te resultará más fácil continuar en tu camino y establece metas concretas.

Es posible que las cosas no siempre salgan como tú desees. No te preocupes, mantente firme y sigue con tu propósito. Quien tiene la voluntad tiene la fuerza.

Tú también puedes construir una catedral

Cuentan que un peregrino que se dirigía a Santiago de Compostela se encontró tres picapedreros que trabajaban en el camino, Los tres realizaban la misma tarea, pero la actitud de cada uno de ellos era muy diferente.

-Perdone -preguntó al que obraba con más desgana-, ¿qué es lo que está haciendo?

-¿No lo ve? -le contestó de mala manera-. Estoy picando piedras.

Entonces, el peregrino se acercó al segundo hombre, que trabajaba muy concentrado, y le hizo la misma pregunta.

-Está claro -replicó-. Preparo las piedras para que puedan utilizarse después para la construcción.

Por último, el peregrino se dirigió hacia el tercer hombre, que silbaba alegremente mientras trabajaba, y que, al oír la pregunta, respondió orgulloso: <<¡Estoy construyendo la catedral de Brugos!>>

 Cuando una obligación o tarea nos parece pesada o poco gratificante, en lugar de amargarnos por ello, debemos pensar en el objetivo final.