Controlar las emociones

Amor, odio, enfado, ternura.. las emociones nos definen como seres humanos. Sin ellas seríamos simples máquinas de pensar, perfectas pero frías. Esto no quiere decir, sin embargo, que debamos abandonarnos completamente a su influencia. Una persona que no sabe dominar sus sentimientos es un problema para sí misma y para los demás.
Ira, rabia, impotencia.. quien más o quien menos se ha dejado llevar alguna vez por alguna de estas emociones con consecuencias, a menudo, no demasiado positivas. Un comentario malintencionado por parte de un compañero de trabajo, una contestación inadecuada de tu amigo, una crítica de tu pareja.. son muchas las ocasiones en las que te sientes a punto de estallar. Repira profundamente, dos o tres respiraciones oxigenarán tu cuerpo y calmarán tu alterado corazón, relajándote al instante. Piensa en la causa de tu enfado, aprovecha esa pausa no sólo para preguntarte por qué te enfadas sino también para qué. Tras esta breve reflexión, es posible que hayas logrado calmarte y, en lugar de explotar en un estallido de rabia o realizando comentarios cínicos, expreses tu enfado de otra manera. No se trata de reprimir tus sentimientos, sino de expresarlos de una forma no agresiva, no sólo por respeto a los demás, sino también a ti mismo.
La habilidad emocional es la capacidad de comprender nuestras emociones y conducirlas para guiar nustra conducta y producir mejores resultados. No se trata, por lo tanto, de reprimirlas de una forma positiva.
Parece obvio, pero no siempre sé es consciente de ellas. Saber indentificar qué tipo de emoción nos inundan en ese momento nos ayudará a controlarlas. si, por ejemplo, realizas reflexiones del tiempo: “estoy enfadado/a para discutir ahora o estoy tan triste que lo veo todo negro”, evitarás que te gobiernen.
Cuando se está ofuscado/a, se suele analizar la situación de forma muy poco objetiva. Para evitar decisiones precipitadas, es mejor dejar pasar un tiempo y tratar de hacerlo con mayor racionalidad. Si nuestra mente se de dominada por el enojo, desperdiciaremos la mejor parte del cerebro humano: la sabiduría y la capacidad de decidir lo que está bien o mal.
Cuando las emociones son extremas, se suele entrar en un bucle de pensamiento negativo. Para salir de él, hay que evitar las afirmaciones del tipo “voy de desgracia en desgracia”, “nadie me entiende”, etc. Son pensamientos irracionales que no llevan a ninguna parte.
La represión absoluta de nuestros sentimientos tampoco te llevarán a nada bueno, tragar sapos, como se suele decir, alimentará tu rencor o tu tristeza. La clave está en aprender a manejarlos, de manera que no te supongan un problema contigo mismo ni con los demás.
Una buena idea es intentar ver tus emociones como si fueran algo externo a ti. Si, por ejemplo, estás triste, conviértete en tu propio terapeuta y analiza lo más objetivamente posible los motivos de tu melancolía.

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El éxito de saber escuchar

Hace unos días, ojeando un periódico, hallé una entrevista en la que hablaba un experto en relaciones. En una de sus primeras declaraciones aportaba la definición de <<escuchar>> ofreciendo una hermosa explicación de este verbo. Decía: “Saber escuchar es saber ponerse a disposición del otro al 100%. Es aparcar, por unos minutos, mi vida y mis preocupaciones y ponerme completamente a disposición del otro”.
Una vez, conocí a una persona que para mí significó un paradigma de sencillez y sabiduría, una persona venerable que, un día, con respeto al concepto de <<escuchar>> me dijo lo siguiente: Quién no sabe escucharse a sí mismo, tampoco sabe escuchar a los demás. Es decir, paradójicamente, reconocer nuestro estado interior es la clave de una buena comunicación con los demás, porque es curioso, pero, en la -era de la comunicación- nos hemos convertido en verdaderas islas.
Tenemos que cuidar las relaciones con las demás personas de nuestro entorno. Para ello es fundamental establecer un vínculo recíproco de confianza y afinidad, que sólo se consigue, comprendiendo a los demás personas.

Para mi el éxito es tu propia vida, el duro camino de convertirte en una persona buena, el éxito son los amigos que te quieren y la familia a la que amas, el éxito, en fin, es aquello que te permite mirar atrás asumiendo tus errores y mirar al futuro con la fe en que podrás enmendarlos y seguir mejorando, sabiendo que cada nuevo día es la posibilidad de dar un poco más de lo bueno que hay en nosotros a los demás. Todos conocemos a personas así, personas que siempre tienen la mano extendida para ayudarte, que nunca les falta una palabra de aliento para animarte, que no dejan marchar a nadie sin tratar de hacerles un poco más felices. Ese es mi éxito para mí.
(Dedicado para Marta Gómez)

¡Desconectando.. Cerrado.. Cuenta atrás!

Pido disculpas por las molestias que pueda causar, porque a partir de hoy no atenderé este Blog, así que si comentan tengan paciencia, pediré el favor de que una persona de confianza me lo atienda pero sólo para aprobar comentarios. Primero pensé cerrarlo pero hay muchos post de “ayuda” que les puedan servir en un futuro y esa fue la idea inicial cuando se abrió este Blog.

¡Gracias!

Una terapia distinta

  Normalmente asociamos el voluntariado a labores con personas o con algún tipo de carencia o minusvalía. Pero también se pueden realizar este tipo de actividades con otros ámbitos. En mi caso y en el de mi familia, hemos colaborado con una protectora de animales. Actualmente, la mayoría se hallan sobrepasadas de trabajo y, para quien sienta una cierta sensibilidad hacia este reino de la naturaleza, ayudar o apoyarles de cualquier modo puede reportarle una gran sastifación personal y otros beneficios.
Hace poco tiempo alguien en mi familia pasó por un momento personal sumamente grave. Sufrió un fuerte desengaño amoroso que no asimiló nada bien y que la condujo a una situación psicológica extrema. Esta circunstancia hizo que se recluyera en casa, negándose a mantener nigún tipo de contacto social, para protegerse de todo y de todos. cuando se dectectó su estado, ya estaba sumida en una gran angustia vital, pero, pese a lo mal que lo estaba pasando, rechazaba cualquier tipo de ayuda. Para toda la familia fue un momento de gran estrés y desgaste emocional. El punto álgido llegó con su intento de suicidio. Pasado el susto inicial, tuvo que permanecer dos meses en una unidad psiquiátrica y, después, fue imprescindible proseguir con una terapia adecuada para devolver nuevamente el equilibrio y la confianza en sí misma y en los demás.
Un día, una amiga que trabaja en una protectora de animales nos propuso realizar labores de voluntariado durante los fines de semana con ellos, pues habían tenido a otras personas con problemas a los que había ido muy bien. Sin tener muy claro qué beneficio podría repotarle. Nos soprendió su óptima reacción, por primera vez, algo le entusiasmaba, pues deseaba proponer adoptar un perro. Acudimos a la protectora y allí nos encargaron pasear a los perros, limpiar jaulas de aves y cosas parecidas. Aunque fue duro, nos pareció gratificante esta ocupación.
Ser voluntariado nos ha supuesto un nuevo giro en nuestras vidas. Esa actividad ha sido como una terapia, que ha tenido un sorprendente efecto curativo y, ahora, ha vuelto a ser la misma de siempre. Y todo gracias al cariño y al afecto espontáneo que ha recibido de esos animales y, mejor aún, del trabajo en equipo con los compañeros, a los que, poco a poco se fue abriendo hasta conseguir relacionarse con el mundo con normalidad.

Ayuda..

   Hugo está mortalmente enfermo, de    35 años  (Avilés – Asturias – España), padece leucemia mieloide aguda. Únicamente puede salvarle la vida una donación de células madre de una persona desconocida. El Registro Alemán de Donantes de Médula Ósea (DKMS) organiza una campaña de registración para Hugo el 16.10.2011  en Avilés (Asturias). Ahí estaré yo para intentar ayudar a mi paisano. Dios quiera poder ser compatible y salvarle la vida.
Es uno de los primeros días de verano, hace tres años, en Irlanda. Hugo vive y trabaja allí. Pero algo no va bien. Va al médico. Y entonces recibe un diagnóstico demoledor. Hugo tiene leucemia. Hugo abandona inmediatamente Irlanda y acude al Hospital Universitario de Asturias (Central-Oviedo) para recibir quimioterapia. Aquí empieza su calvario. Constantes tratamientos de quimioterapia y, en marzo de 2009, el trasplante autólogo. Pero la búsqueda de un “gemelo genético” continúa.
Después llega un atisbo de esperanza. Se ha encontrado un donante compatible en Inglaterra. Pero, poco antes de que se proceda al trasplante, deja de estar disponible. Hugo está destrozado. En ese momento, la enfermedad arremete con toda su intensidad. Tras el último ciclo de quimioterapia, en junio de 2011, los médicos declaran que ya no pueden hacer nada por Hugo. Pero Hugo quiere vivir. En su búsqueda desesperada de un donante de células madre compatible, encuentra información en el Internet sobre el DKMS y el Prof. Gerhard Ehninger, uno de los principales oncólogos de Alemania y cofundador del DKMS.
Para Hugo, se trata de la decisión correcta. El Prof. Ehninger se hace cargo de la situación. En el marco de la internacionalización del mayor registro mundial de donantes de células madre, en noviembre se fundará en Barcelona una organización asociada al DKMS que organiza la segunda campaña de registración del DKMS en la Península Ibérica. “El haplotipo del donante y del paciente deben coincidir al 100%. Como los españoles tienen características distintas a las de los europeos del norte, es importante encontrar un donante de células madre entre la población de origen español”, comenta el Prof. Ehninger. “Es la principal posibilidad para Hugo”.
Actualmente, Hugo debe vivir en el Hospital Universitario de Dresden, en un ambiente completamente aséptico, ya que apenas dispone de un sistema inmunitario propio. Cualquier infección puede ser letal. En primer lugar, se le realizará a Hugo un trasplante de células madre de su hermano, para estabilizar su estado actual. Pero la donación ajena es indispensable para dar a Hugo la posibilidad de sobrevivir.
Cada dos horas contrae leucemia una persona en España (cáncer de la sangre). Esta enfermedad maligna de los glóbulos blancos tiene su origen en la médula ósea (no en la médula espinal). Para muchos pacientes de leucemia, la única esperanza de curación es una donación de células madre.
Pero la probabilidad de encontrar un donante adecuado es muy pequeña. Puede ir de 1 entre 20.000 a uno entre varios millones. Precisamente por eso, cada individuo cuenta. Porque cada individuo tiene la posibilidad de salvar una vida. Solo ganaremos la carrera por la vida si lo hacemos juntos.
Para inscribirse como Donantes de Médula Ósea: DKMS

Cuando el ambiente se convierte en tu enemigo

Síndrome de Intolerancia y Sensibilidad Química Múltiple (SSQM o SQM). Se le conoce también como “enfermedad del siglo XX”, “enfermedad ecológica” o incluso “enfermedad ambiental”.

Por todo ello, dada la complejidad y variantes de los trastornos y/o enfermedades a que se alude con las denominaciones arriba indicadas, según la conclusión de un panel de expertos convocados por la OMS (1996), la denominación de enfermedad ambiental idiopática o, mejor, Intolerancia Ambiental Idiopática. Un trastorno adquirido con síntomas recurrentes múltiples, relacionado con múltiples factores ambientales tolerados por la mayor parte de las personas y que no se explica por ningún trastorno médico o psiquiátrico. La amplitud es mayor que la del síndrome de I/SQM (y la de enfermedad ambiental , EA)
Nuestra vida cotidiana está literalmente envuelta en productos químicos, causados por el incremento de sustancias químicas presentes en las sociedades desarrolladas. Por eso ésta enfermedad es relativamente nueva, por lo que no hay estudios epidemiológicos que certifiquen el número de afectados, y es la respuesta fisiólogica de algunos individuos frente a multitud de agentes y compuestos químicos que se puede encontrar en el medio ambiente,  hay más de 150.000 sustancias de utilización cotidiana sin que su nocividad haya sido analizada y de dudosos efectos para la salud, las sustancias que disparan la crisis están presentes en la mayoría de productos:

  • Disolventes orgánicos, pinturas y lacas para acabados (xileno, cloruro de metileno, destilados de petróleo, éteres de glicoles, tricloroetano)
  • Plaguicidas (diazinon, gution y otros organofosforados)
  • Humos diversos (tabaco) y humos de soldaduras. Polvo, muebles y alimentos (madera, aglomerados, barnices, remolacha, azúcar). Papel
  • Metales (niquel, plomo)
  • Sustancias químicas diversas (formaldehido, freón, etanol, ácido nitrico, ácido clorhídrico, toluendiisocianato)
  • Productos de perfumería y ambientadores (champú, suavizantes, barnices de uñas y quitaesmaltes, colonias, perfumes, lociones de afeitado, cosméticos varios, desodorantes). Artículos de limpieza. Insecticidas. Incluso a  niveles muy bajos (como la tinta de los periódicos).
  • Medicamentos (El simple colorante de un jarabe puede dar reacción)

Algunas personas, sin saber que la tienen, están siendo tratadas erróneamente como pacientes de varias enfermedades aisladas sin conocerlas. A menudo están en entredicho, son víctimas del rechazo médico y social por ser considerados como simuladores y, en consecuencia, no obtienen el lógico beneficio de una atención sanitaria y de otras prestaciones adecuadas a su situación.
La dificultad de su diagnóstico, por las limitaciones de los criterios empleados al efecto, los inumerables factores determinantes de la aparición de los casos, y el hecho de que puede afectar no solamente a trabajadores que manipulan productos químicos, sino también a los de aquellas actividades carentes, en principio, de este tipo de implicación, lo convierten en motivo de contraversia científica y, a la vez, amplían el ámbito de incidencia de nuevos casos de manera difusa a prácticamente todo el campo de la actividad laboral.
El cuerpo se defiende de forma natural contra estas agresiones, a veces con un dolor de cabeza, una erupción cutánea, dolor de estómago, cansancio inusual o sensaciones pasajeras de ahogo. Cuando el cuerpo se satura de estos tóxicos, no es capaz de eliminarlos ni de tolerarlos y produce una respuesta en forma de desórdenes en varios sistemas de organismo, los síntomas, en principio son parecidos a una alergia.
La reacción “alérgica” de su cuerpo puede manifestarse:

  • Sistema nervioso central: Dolor de cabeza, fatiga, irritabilidad, pérdida de memoria y capacidad de concentración, disfunciones cognitivas, insomnio, cambios de humor, depresión y ansiedad.
  • Musculoesquelético: Entumecimiento, debilidad, dolor muscular, tensión muscular, falta de coordinación, dolor articular
  • Respiratorio: Dificultad respiratoria, tos, ronquera, otitis recurrente, rinitis, afonia.
  • Cardiovascular: Dolor pectoral, palpitaciones, ritmo irregular, taquicardia, hipertesión.
  • Gastrointestinal: Espasmo esofágico, náuseas, vómito, diarrea recurrente, estreñimiento, cambios de apetito, anorexia
  • Piel, mucosas y ojos: Irritación, prurito, eczema, irritación cutánea, hinchazón facial, dolor de garganta, irritación y dolor ocular.
  • Genitourinario: Trastonos menstruales, vaginitis, dolor, disuria, retención urinaria, impotencia.
  • Bajada del sodio que podría tener repercusiones serias, incluso inducir al coma.

El sufrimiento de algunos de los afectados puede llegar a ser muy importante como consecuencia de los padecimientos físicos de la enfermedad y de las limitaciones de vida a que frecuentemente estan sometidos, han de cambiar completamente sus hábitos de vida, adaptar todo el mobiliario de la casa, modificar su lugar de trabajo e incluso sus costumbres sociales. Es una enfermedad emergente, que cada vez afectará a mayor número de personas. Todos podemos ser susceptibles de padecerla.
El síndrome SQM no está reconocido por el sistema sanitario español, aunque sí por otros países de nuestro entorno como Alemania o Austria. Para algunos estados de EE UU es tanta la problemática y la incidencia que todo el mes de mayo ha sido declarado Mes de la Sensibilidad Química Múltiple. En 2006 apareció un documental con el nombre de “Carga Tóxica” dedicado a este síndrome. Lo peor de que la SMQ no esté reconocida como enfermedad en España <<es que la clase médica no tiene información al respecto sobre esta patología, por lo tanto no se diagnostica. Los caros tratamientos paliativos no reciben cobertura sanitaria y no se investiga a pesar de ser una enfermedad que va en aumento, que es crónica y que llega a incapacitar al afectado, eso sin hablar del aislamiento social y laboral que genera>>. Apenas una docena de médicos españoles están capacitados para reconocer este síndrome. ” Lo triste es que habrá muchísimas personas que llevará años con un cansancio inusual, intolerancias y otros síntomas y que estarán perdidas simplemente por no haber encontrado un médico capaz de diagnosticarle lo que tiene y es muy importante el diagnóstico precoz para adoptar medidas y evitar, en lo posible, el agravamiento de los síntomas. Por supuesto, al no estar reconocida como enfermedad, no se les puede dar la baja médica por la SQM en sí misma, sino, eventualmente, por alguna de las dolencias que lleva asociadas; ni acceder a una pensión de incapacidad ni siquiera en los casos más severos.

Asociaciones de afectados de España, que forman el Comité Nacional para el Reconocimiento del SSQM

El camino de las lágrimas

Aparentemente sucedió en algún lugar de África.

Seis mineros trabajaban en un túnel muy profundo extrayendo minerales desde las entrañas de la tierra.
De repente un derrumbe los dejó aislados del exterior sellando la salida del túnel.
En silencio cada uno miró a los demás. De un vistazo calcularon su situación. Con su experiencia, se dieron cuenta rápidamente de que el problema sería el oxígeno. Si hacían todo bien les quedaban unas tres horas de aire, cuando mucho tres horas y media.
Mucha gente de afuera sabría que ellos estaban allí atrapados, pero un derrumbe como este significaría horadar otra vez la mina para llegar a buscarlos.
¿Podrían hacerlo antes de que se terminara el aire?.
Los expertos mineros decidieron que debían ahorrar todo el oxigeno que pudieran.
Acordaron hacer el menor desgaste físico posible, apagaron las lámparas que llevaban y se tendieron todos en el piso.
Enmudecidos por la situación e inmóviles en la oscuridad era difícil calcular el paso del tiempo. Incidentalmente solo uno de ellos tenia reloj.
Hacia él iban todas las preguntas: ¿Cuánto tiempo pasó? ¿Cuánto falta? ¿Y ahora?.
El tiempo se estiraba, cada par de minutos parecía una hora y la desesperación ante cada respuesta agravaba aun más la tensión.
El jefe de los mineros se dio cuenta de que si seguían así la ansiedad los haría respirar mas rápidamente y esto los podía matar. Así que ordenó al que tenia el reloj que solamente él controlara el paso del tiempo. Nadie haría más preguntas, él avisaría a todos cada media hora.
Cumpliendo la orden, el del reloj controlaba su maquina. Y cuando la primera media hora paso. Él dijo: “ha pasado media hora”.
Hubo un murmullo entre ellos y una angustia que se sentía en el aire.
El hombre del reloj se dio cuenta de que a medida que pasaba el tiempo, iba a ser cada vez más terrible comunicarles que el minuto final se acercaba.
Sin consultar a nadie decidió que ellos no merecían morirse sufriendo. Así que la próxima vez que le informo la media hora, habían pasado en realidad 45 minutos.
No había manera de notar la diferencia así que nadie siquiera desconfió.
Apoyado en el éxito del engaño la tercera información la dio casi una hora después. Dijo “paso otra media hora”… y los cinco creyeron que habían pasado encerrados, en total, una hora y media y todos pensaron en cuan largos se le hacia el tiempo.
Así siguió el del reloj, a cada hora completa les informaba que había pasado media hora.
… La cuadrilla apuraba la tarea de rescate, sabían en que cámara estaban atrapados, y que sería difícil poder llegar antes de cuatro horas.
Llegaron a las cuatro horas y media. Lo más probable era encontrar a los seis mineros muertos. Encontraron vivos a cinco de ellos. Solamente uno había muerto de asfixia… el que tenía el reloj.

Esta es la fuerza que tienen las creencias en nuestras vidas.
Esto es lo que nuestros condicionamientos pueden llegar a hacer de nosotros.
Cuando creemos y confiamos en que se puede seguir adelante, nuestras posibilidades se multiplican.

De Jorge Bucay, “El camino de las lágrimas”