Nunca es tarde para intentarlo

El miedo al fracaso nos lleva a elaborar un montón de excusas que nos desvían, la mayoría de veces del camino de nuestros sueños. Quienes saben de psicología, aseguran que son nuestras justificaciones las verdaderas causantes de nuestras insastifaciones, pues nos limitan en las decisiones que tomamos. No fracasa aquel que no lo consigue, sino quien no lo intenta.

Cuando una persona tiene un gran sueño, debe tratar de luchar al máximo por él.

 

Salvado por el ingenio

Un hombre al que todos tenían en buena consideración fue culpado injustamente del asesinato de una mujer. El verdadero criminal era un hombre muy poderoso y había movido todos los hilos para buscar un cabeza de turco de su horrendo acto. El falso culpable fue llevado a juicio sin dilatación y pocos confiaban en que fuese declarado inocente.

Tal era la influencia del poderoso asesino que hasta compró al juez, quien dispuso todo para mantener las apariencias de un juicio justo. Así, el magistrado dijo al encausado: “Dejaremos en manos del Señor tu destino. Escribiremos en dos papeles las palabras “culpable” e “inocente”. Tú escogerás uno y será Dios quien decida”. El mal juez había preparado una trampa: en ambos papeles escribió “culpable”, de modo que nada importaría cual fuese la elección.

Llegado el momento de la verdad, el hombre, ante el asombro de todos los que allí estaban presentes, cogió uno de los papeles y se lo tragó. cuando el juez, indignado, le preguntó cómo sabrían el veredicto, respondió: “es muy sencillo, sólo hay que leer el papel que queda para saber qué ponía el que me tragué”. Y es que, por más difícil que nos parezca una situación, siempre hay una salida.