Único y roto corazón

Esta podría ser la crónica de como darle la vuelta a las sensaciones. De como saber, que a pesar de ir todo mal, no queda otro camino que tirar hacia adelante, siempre hacia adelante. Tengo que seguir hacia adelante, pero.. ¿ Cómo lo hago sin corazón? es el dolor más intenso que  se puede experimentar, un duro golpe y mayor incluso que la pérdida de un padre, después de tanto tiempo y todos los sentimientos entregados.
Estas palabras son para tí, estas letras que se juntan en mis manos y caen sobre este post como en otoño caen las hojas de sus árboles, así son, no las puedo detener, desean llegar hasta donde te encuentres para que sueñes con ese puro cariño que te dí. Nunca se aceptan la distancias porque duelen, mas yo sigo escribiendo hasta que se forme una larga cuerda que cada día con mis letras se van acortando.
Un fracaso que con lleva múltiples consecuencias, hiere la autoestima, la seguridad y el deseo de desempeñar algunos roles de tu vida. El período de culpa, el temor a volver a confiar, la vulnerabilidad interior, el deseo de enclaustrarse, la pérdida del apetito y el desánimo por salir, son apenas algunos de las consecuencias que quedan y son muy difíciles de eliminar al corto tiempo.
Cuando entregue mi corazón, lo hice con la intención de ser para siempre y mi amor se murió contigo, ya no tengo amor para dar a nadie. Dios nos tiene elegidos un único amor, un sólo gran amor, ese con el que se sueña sólo una vez en la vida, sólo una historia de amor única, irrepetible, y esta en nosotros hacer ese recorrido para encontrarlo, algunos creen que es el primer novio…no, no siempre es el primero, lo que si estoy segura que él será el único de mi vida.
Y él ya no está, no volveré a verlo nunca más, por eso tengo toda esta tristeza, ese amor que se ha ido y me hace llorar y estar sin ánimos. Aunque sé que es un amor imposible, no puedo evitar seguir teniendo sentimientos aún muy vivos por él.

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Te extraño..

Estoy muy triste. Un gran ‘amigo’ está lejos de mí y de mi corazón, ahuyentado por mi propia brusquedad y torpeza. Mirando las estrellas me doy cuenta de que ellas son testigos de nuestra vida, de nuestros amores, de nuestras peleas. Son demasiados sentimientos hirviendo en el centro de mi pecho con mucho dolor. Sentimientos que no tienen piedad por mí. Él es demasiado importante para mí.
Echo de menos su suave voz dirigiéndose a mí, sus charlas, sus consejos, su encanto, su dulzura.  Le extraño, las horas pasan lentas y el reloj parece estar en mi contra, muchos meses sin tí, al caminar sola por las calles e ir pensando dónde y cómo estará, me lleno de desesperación al no tenerle conmigo y maldigo la distancia, qué me duele ver las parejas de enamorados y siento un profundo dolor en mi alma, la tristeza llena mi mente y mi alrededor se torna gris.
No sé cuánto más podré aguantar su decisión de alejarse. Ese chico se merece de mí la amistad más sincera. Quisiera saber qué hay dentro de su corazón. Quisiera saber si, aunque sea en un pequeñísimo rincón, yo sigo ahí. Él está en el mío. Me disfrazo de risas y de alegría sólo para ocultar los desconsuelos y las lágrimas. Los días jamás fueron tan tristes. Las noches jamás fueron tan largas.
Estoy ansiando correr a buscarle y rogarle no te vayas nunca más y expresarle cuánta falta me hace oír su voz, su risa y hasta sus celos. Hoy, en la quietud de mi habitación, brotan de mi mente los recuerdos, surgen de la nada pensamientos que ayer me hacían soñar. Bellos momentos que el alma atesora, sueños que el tiempo no los hizo realidad.
En un instante el sol dejó de brillar, las estrellas ya no iluminan como antes y la luna se esconde detrás de una gingantesca nube gris que se formó y convirtió mi vida en una noche oscura desde que decidió renunciar a mí.
Lo que más me deprime y me tortura es saber que es mi culpa, mi culpa, mi culpa. Depende de él la reconciliación. Escribir libera un poco a mi mente. Sólo el papel es mi confidente. Sólo la tinta azul sabe escuchar y comprender sin juzgar y sin recriminar. Estoy sola.
Sola. Quisiera que estés conmigo. ((ⓣ◦ⓢ◦ⓤ))