Luchar contra la fibromialgia

La fibromialgia, es una enfermedad para la cual no hay cura. Yo no soy médico, pero intentaré explicar, con mis propias palabras, en qué consiste esta dolencia: el cerebro da señal de dolor, aunque no exista ninguna razón. Así, por ejemplo, de repente te duele muchísimo el brazo, o apenas puedes mover las piernas, pero realmente no hay una causa que se pueda tratar. Muchas veces, quienes padecen esta dolencia sufren brotes que les impiden, incluso, levantarse de la cama, lo que es terrible. Cuando las personas empiezan a sufrir esta enfermedad, se hunden totalmente. Sobre todo si son activas y no pueden asimilar que su vida tendrá que cambiar totalmente y para siempre.

Los médicos harán todos los tratamientos que puedan, pero el problema añadido es la cabeza. La persona que conozco con esta dolencia, que siempre ha sido muy positiva, estaba triste todo el día. No podía dejar de pensar en lo que iba a dejar de hacer. Todo el mundo le decía que se animara, que no era para tanto, pero aquello le deprimía aún más.

Entre que la enfermedad es poco conocida y que supone unos cambios de vida muy estrictos, no sabía qué hacer. Yo la iba a ver muy a menudo, por si necesitaba que le echara una mano o, simplemente, quería hablar. Pero ella no tenía ganas de darles vueltas, me decía que sentía que nadie que no hubiera pasado por lo mismo podía ayudarla. Y eso me hizo pensar.

Busqué una asociación de enfermas de fibromialgia y fatiga crónica (que son dos dolencias que van muy unidas) y me pasé a hacerle una visita. Les conté el caso de mi amiga, y me dijeron que organizaban reuniones una vez a la semana, instándome a que la invitase. Al principio, ella no estaba muy convencida de querer ir, porque siempre ha sido muy escéptica con los psicólogos y pensaba que quizás era una trampa para que hiciera terapia. Afortunadamente, terminamos convenciéndola y valió la pena. Allí ha encontrado un grupo de personas que la comprenden y que la pueden aconsejar en situaciones que ella esté pasando y que ya conocen.

El cambio que ha dado ha sido radical, al menos a nivel psicológico. Está más animada, se siente más comprendida y, como es tan activa, ya se ha puesto manos a la obra para echar una mano en la asociación.

En España existen un sinfín de asociaciones para esta enfermedad y creo que son imprescindibles. La medicina no puede hacer nada por estas mujeres (la mayoría de los casos son femeninos), pero tienen un lugar para compartir lo que les ocurre.

Yo aconsejaría que cualquier lectora/or tienen un allegado o amiga padeciendo fibromialgia, no se lo piensen dos veces y lo lleve a cualquier asociación más cercana. CReo que en estos casos es básico.

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