Botulismo

Esta enfermedad la produce una toxina, conocida como botulínica, que forma un bacilo llamado clostridium botulinum. Es poco frecuente, pero es interesante saber sobre ella, pues puede ser grave y es posible evitarla tomando algunas precauciones al consumir conservas caseras. Precisamente, su nombre deriva de “botulus” que, en latín, significa embutido.

Enciclopedia médica MedlinePlus: Botulismo 

Botulismo en bebés

Estas toxinas son el veneno más potente que se conoce y pueden dañar gravemente los nervios y los músculos. Dado que causan lesiones nerviosas, se las conoce como neurotoxinas. La clasificación médica del botulismo depende de factores como su transmisión por los alimentos, si se adquiere a través de una herida o si se trata de botulismo infantil. El botulismo transmitido por los alimentos resulta de la ingesta de carne contaminada y el causado por heridas es consecuencia de una herida infectada. El botulismo infantil, que también se debe a la ingestión de alimentos contaminados, ocurre en lactantes.

El microbio está muy extendido, pues se encuentra en el suelo, en el lodo de los ríos y lagos, en la arena del mar e, incluso, en el intestino del hombre y de algunos animales, que lo expulsan con las heces. Si las condiciones no le son favorables, adopta una forma muy resistente, llamada espora, que puede permanecer en algunos alimentos. Como las semillas, las esporas pueden permanecer en estado de latencia durante muchos años y son muy resistentes a la destrucción. En condiciones ideales (presencia de humedad y de nutrientes y ausencia de oxígeno), las esporas comienzan a crecer y a producir una toxina.

El botulismo de las heridas ocurre cuando éstas se contaminan con Clostridium botulinum. Dentro de la herida, la bacteria produce una toxina que pasa posteriormente a la sangre, produciendo los síntomas.

La toxina botulínica es el tóxico natural más potente que se conoce y bloquea la acetilcolina, que es una sustancia que trasmite los impulsos nerviosos a los músculos, por lo que los paraliza. Debidamente purificada, se usa para corregir la contracción muscular excesiva, que se produce en las arrugas y en otros trastonos, y para disminuir el exceso de sudor. Estos tratamientos sólo los pueden hacer los médicos.

La forma más corriente es la ingestión de alimentos que ya contienen la toxina, pues el bacilo la formó antes de entrar en el cuerpo y encontrar unas condiciones favorables. Éstas se dan en las conservas caseras, pues las industriales se tratan y se destruye la toxina. Pueden ser de carne (embutidos, jamones..), pescado (ahumados..), verduras o legumbres enlatadas (espárragos, judías..), alimentos empaquetados al vacío, etc. La toxina no suele alterar las características de los alimentos, pero es muy sospechosa la presencia de gas (se abomba la lata) yel olor a rancio. Los lactantes puede sufrir el botulismo al ingerir el bacilo y no la toxina, ya que la pueden formar dentro del intestino, seguramente porque la flora intestinal aún no está desarrollada. En estos casos, el contagio se produce si toma miel contaminada con las esporas del bacilo. En alguna ocasión, el bacilo entra en el organismo por una herida infectada o por la inyección de una dorga.

Los síntomas aparecen de 18 a 36 ó 72 horas después de ingerir la toxina, aunque los síntomas pueden manifestarse al cabo de 4 horas o tardar 8 días en hacerlo, y consisten, sobre todo, en la parálisis de músculos craneales, pareciendo estrabismo, visión doble, pupilas fijas y dilatadas, boca seca, imposibilidad de mover la lengua y dificultad para tragar y hablar. Puede verse afectada alguna extremidad, la respiración y el corazón. No hay fiebre y no se altera la conciencia. En algunas personas, los primeros síntomas consisten en náuseas, vómitos, retortijones abdominales y diarrea. Otras nunca llegan a desarrollar estos síntomas gastrointestinales, particularmente las personas que padecen el botulismo de las heridas. Este trastorno de la deglución puede conducir a la aspiración de alimentos y posterior neumonía por aspiración. La musculatura de los brazos y las piernas y los músculos implicados en la respiración se debilitan de forma progresiva a medida que los síntomas van avanzando gradualmente, de arriba abajo. La imposibilidad de los nervios para funcionar adecuadamente afecta a la fuerza muscular, aunque se mantiene la sensibilidad. A pesar de ser una enfermedad tan grave, generalmente no se altera el estado mental.

Cuanta más toxina penetra, más pronto se siente enferma la persona. Los casos más graves se presentan en las personas que se sienten enfermas dentro de las primeras 24 horas después de haber ingerido alimentos contaminados.

En la mayoría de los casos de botulismo, pero no en todos, la electromiografía (prueba que analiza la actividad eléctrica muscular) pone de manifiesto contracciones musculares anormales tras una estimulación eléctrica.

Algunos casos son leves, pero, en otros, la mortalidad es alta por parálisis respiratoria y cardíaca. siempre es necesaria la hospitalización y se debe inyectar lo antes posible la antitoxina. La antitoxina botulínica no revierte el daño causado, pero puede retrasar o detener un mayor deterioro físico y mental, lo que permite que el cuerpo se vaya recuperando por sí mismo a lo largo de meses. La antitoxina se administra tan pronto como se diagnostica el botulismo. Hay mayores posibilidades de que resulte eficaz si se la administra dentro de las primeras 72 horas tras el inicio de los síntomas. La antitoxina no se recomienda actualmente para el botulismo infantil, ya que su eficacia para este tipo de botulismo todavía está en fase de estudio.

El diagnóstico de botulismo de las heridas se confirma al encontrar las toxinas en la sangre o cuando la bacteria crece en cultivos de una muestra del tejido lesionado.

Se confirma el diagnóstico de botulismo infantil tras hallar la bacteria o su toxina en una muestra de las heces del bebé.

Es importante preparar las conservas con las manos limpias y hervir los recipientes. Antes de consumirlas, se deben hervir durante 10 minutos. Los niños no deben tomar miel hasta que tengan un año de edad.

Las esporas son altamente resistentes al calor y pueden soportar la ebullición durante varias horas. Las toxinas, sin embargo, son rápidamente destruidas por el calor, por lo tanto la cocción a 80 ºC durante 30 minutos previene el botulismo transmitido por los alimentos. La cocción de las comidas previa a su ingesta previene casi siempre el botulismo transmitido por los alimentos, pero la inadecuada cocción de los mismos puede causar botulismo si se almacenan después de cocinarlos. La bacteria puede producir algunas toxinas a temperaturas tan bajas como 3 ºC, temperatura corriente de los frigoríficos.

Incluso una mínima cantidad de toxina por ingestión, inhalación o absorción a través del ojo o una herida en la piel, puede causar una enfermedad grave. Por lo tanto, cualquier comida que pueda estar contaminada debe manipulase con precaución. La persona debe evitar al máximo el contacto de la comida con la piel y debe lavarse las manos inmediatamente después de haberla manipulado.

Los problemas respiratorios son el mayor peligro del botulismo. Los signos vitales (pulso, frecuencia respiratoria, presión arterial y temperatura) se evalúan con regularidad. Si surgen complicaciones respiratorias, la persona afectada debe ser trasladada a una unidad de cuidados intensivos y se la puede conectar temporalmente a un respirador artificial.

 

 

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