No dejes para mañana..

Por la calle de después se llega a la plaza del nunca. Las personas sentimos cierta adicción al día siguiente, tenemos una gran fuerza de voluntad para actuar en el futuro, pero una débil voluntad para el presente. De lo que se trata, por tanto, es de anclarse en el ahora y actuar sin más dilación.
Combate el síndrome del último minuto, al fin de gestionar mejor el tiempo de que disponemos y conseguir ser más diligentes y resolutivos, conviene analizar el tipo de excusa que utilizamos cuando aplazamos una tarea. El aplazamiento es el asesino de la oportunidad.
Si no tenemos una idea clara de lo que realmente nos importa en esta vida y de los resultados que deseamos obtener, nos veremos desviados fácilmente hacia lo urgente, y cuando es urgente ya es demasiado tarde.
Muchas veces, evitamos coger el toro por los cuernos porque sencillamente no sabemos cómo encarar una situación que nos agobia, bien porque se nos presenta incómoda, no nos vemos preparados para iniciar un proyecto demasiado ambicioso. El temor a realizar una tarea consume más tiempo y energía que hacer la tarea en sí. Así que no demos más vueltas, ármate de valor y ¡tírate al ruedo!
Otras personas postergan sus compromisos por un exceso de optimismo. Apuran hasta el límite porque piensan que no les va a llevar mucho tiempo realizar la tarea en cuestión y, como no contemplan los imprevistos y complicaciones que pueden surgir, son muchas las veces que se salvan por los pelos. También puede ocurrir justo lo contrario: hay quienes lo dejan todo para más adelante porque creen que les va a llevar más tiempo del que realmente les ocupa después. En cualquier caso, el mejor profeta es aquel que mejor calcula.
A las personas que sufren estrés o son algo perfeccionistas les falta tiempo material para abordar las cuestiones pendientes. En estas ocasiones, la solución pasa por organizar mejor la agenda, dividir los proyectos en partes más pequeñas, delegar aquello que puedan hacer otros y,  ya de paso, cuestionarse si no nos ponemos el listón demasiado alto.
También hay quienes sacan lo mejor de sí cuando actúan con la tensión de una fecha límite y el impulso de la adrenalina. Si el resultado es óptimo y no te produce un desgaste excesivo, no tienes de qué preocuparte. Si no te sientes sastifecho/a, debarías intentar ser un poco más previsor/a.
Si la desidia es la culpable de todo, la única posibilidad a tu alcance es cambiar de actitud. ¿Amas la vida? Entonces no malgastes el tiempo porque es el material de que está hecha.

Una respuesta

  1. Otra estrella más para Cestera ! Excelente artículo ! El valor del tiempo y su buen uso, es oro !
    Bravo !
    Marta Gómez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: