Frustación..

Las cosas no siempre salen como queremos y, la mayoria de las veces, no es por falta de ganas sino porque son muchos los hilos que mueven el mundo y que se escapan de nuestro control. Es un buen signo de madurez aceptar la realidad tal cual es, o nos enfadamos o asumimos con entereza los contratiempos.

En la vida hay algo peor que el fracaso: el no haber intentado nada. Visto así, es mejor frustarse por no alcanzar nuestros sueños, que vivir una vida vacía, sin ilusiones ni retos. De lo que se trata, sin embargo, es de aprender a encajar los golpes tan bien como podamos. Eso no significa que debamos resignarnos o conformarnos con lo que nos ha tocado vivir. Ni mucho menos. Para no volver a fallar el tiro, bastará con afinar la puntería, acercarnos un poco más al objetivo o bien esperar a que amaine el viento. Estar preparado es importante, saber esperar lo es aún más, pero aprovechar el momento adecuado es la clave de la vida.

Baja las expectativas. Calibrar de lo que somos o no somos capaces es tarea delicada. Si la meta es demasiado alta, la posibilidad de fracasar también es muy elevada. Ponte a pensar si te estás pidiendo demasiado y, si es así, baja el listón. Es como apostar en la bolsa: cuanto más altas sean tus inversiones (tus expectativas), mayor será el riesgo.

Busca la lógica, emprender metas contradictorias produce inevitables fracasos. Para evitar la decepción, deberás plantearte no sólo sueños alcanzables sino compatibles entre sí; trabajar menos es compatible con tu deseo de pasar más tiempo con tu familia, pero puede ser imcopatible con el ahorrar más dinero. Si te das cuenta de que estás persiguiendo metas imposibles, lo único que tienes que hacer es priorizar; no se puede estar en misa y repicando.

Disfruta de lo que eres y tienes, en lugar de sentirte desdichado/a o insastifecho/a por todo lo que no puedes hacer por falta de dinero, salud, tiempo, contactos, etc. Piensa en cómo puedes sacar el máximo partido a tu vida con las valiosas herramientas que sí tienes a tu alcance. Si tu mente está ocupada dando vueltas a todo eso a lo que has renunciado por ser padre/madre, tener que pagar hipoteca, estudiar y trabajar a la vez, etc. la frustación te perseguirá sea cual sea el proyecto que emprendas. Todo depende de dónde decides poner tu atención; en lo que consigues o lo que renuncias. Una vez más.. tú eliges..

El secreto está en no dejar de confiar en ti, pase lo que pase. Las personas que tienen un buen nivel de autoestima han aprendido precisamente a eso; a capear el temporal sin perder la boya que les mantiene anclados en su centro. No otorgues el poder de tu vida a los demás ni a factores externos, ajenos a tu voluntad. Si desdramatizas y lo analizas con un poco de perpectiva, llegarás a la conclusión de que no merece la pena dedicar toda tu energía a eso que te está desestabilizando. La conducta del hombre no viene dictada por las circunstancias que encuentra, sino por las decisiones que toma.

Nos sentimos frustados cuando nuestro orgullo, que crece con la aprobación de los demás y siempre quiere salir airoso de cualquier batalla, queda malherido. Las personas que aprenden a aceptar un “no” por respuesta o que saben retirarse a tiempo, aunque sólo sea para planear una estrategia más ingeniosa, tal vez llegan un poco más tarde a la meta, pero en mejores condiciones. Hay derrotas que tienen más dignidad que una victoria.

Dirige tu energía e intenta centrarte en la solución y no en el resultado de tus esfuerzos. Si no sale bien tu primer proyecto no te paralices ni maldigas tu mala suerte. Invierte toda tu energía en buscar una alternativa. El plan B, en numerosas ocasiaones, acaba siendo mejor que el A porque no depositamos en él tantas expectativas.

Nos resistimos y enfadamos con el mundo porque hay algo que no estamos aceptando. Si analizas qué es -que los cambios no llegan cuando más lo necesitas, que no tienes poderes para prever el futuro, que no puedes parar la lluvia con chasquido de dedos, que no está en tu mano cambiar el humor de las personas que te rodean, etc.-, dejarás de nadar a contracorriente.

Cambia tu actitud, cuanto más tiempo vivamos presa de nuestra emociones negativas -ira, frustación, etc.-, más se instalan en nuestra mente. A veces, nuestra decepción está plenamente justificada, pero si nos quedamos encallados en el victimismo, la injusticia o la impotencia, sólo lograremos aumentar nuestro resentimiento. No lo olvides: no eres responsable de lo que sucede a tu alrededor, pero sí de lo que sientes.

No todo está perdido, la decepción nos informa de que nuestras esperanzas no se han hecho realidad, pero nada dice sobre si se van o no a cumplir en el futuro. Así que no renuncies a tus sueños a la primera de cambio.
“La diferencia entre el pasado, el presente y el futuro es sólo una ilusión persistente”
(Einstein)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: