Un sacrificio, a veces, muy desagradecido

Al regresar al trabajo tras ‘unas vacaciones’, he encontrado muy desmejorada a la señora Mary Carmen, mi vecina. Tiene más de 80 años y vive sola, pues se niega a irse a casa de sus hijos y, mucho menos, a una residencia.

Me ha contado que ha pasado el verano completamente sola, sin poder bajar a comprar por el calor, subsistiendo gracias a una vecina que la traía, según ella, “un par de lonchas de jamón york”. Sé que no es cierto. Sus hijos  viven pendientes de ella y se han relevado en vacaciones para visitarla a diario, hacerle las faenas del hogar, llenarle la nevera y, como ellos dicen, vigilarla “a distancia” porque si no, se les enfada.

¡Qué injustos son a veces los mayores con quienes más se sacrifican por ellos y les cuidan! Por suerte no siempre es así y hay personas mayores muy agradecidos/as por las atenciones y trato de cariño recibidas.

 

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