Lección de humanidad y altruismo

Desde hace dos meses la vida de un amigo ha dejado de pender de un hilo. Por su enfermedad renal, llevaba cuatro años esperando ser trasplantado. Estaba en diálisis, pero, en los últimos meses, Alfonso, que sólo tiene 32 años, cada vez se encontraba peor. Un enfermo renal puede esperar un trasplante manteniéndose con vida gracias a la diálisis entre cinco y siete años, pero, en ese tiempo, su estado de salud es cada vez más precario. La diálisis es la única solución posible para mantenerlos con vida hasta el trasplante, pero ese tratamiento merma el sistema inmunológico del enfermo. En esta situación hay más de cuatro mil personas.
La buena noticia es que, desde el pasado noviembre, tras comprobarse que nuestra legislación no se oponía a esta situación, la Comisión de Trasplantes del Consejo Internacional de Salud dio el visto bueno al hecho de que una persona viva, si lo desea, pueda donar su órgano no sólo a un familiar, sino también a un amigo, un conocido o, incluso, un desconocido. Se les ha bautizado con el nombre de “buenos samaritanos”. ¡Ojalá proliferen con esta buena acción!
Siempre hay personas que nos dan una lección de humanidad y de altruismo desinteresadamente, precisamente ha sido gracias a un buen samaritano que mi amigo pueda disfrutar hoy de una nueva oportunidad para vivir. De momento, toda va bien. La persona que ha hecho posible que Alfonso tenga de nuevo un futuro ha sido una amiga de la infancia, con el cual, paradójicamente, no teníamos contacto y no por nuestra culpa, sino porque entre las familias hubo un hecho que nos distanció.
Cuando ella, que vive en otra provincia, aunque dentro de la misma comunidad, se enteró de que Alfonso, su amigo de la infancia, estaba atravesando una grave situación personal, enseguida se interesó y se puso en contacto con él directamente. Desconozco si tuvo que pensarselo mucho el hecho de conventirse en donante vivo voluntario, pero lo cierto es que su gran e inesperado gesto ha logrado salvar la vida de Alfonso. Su comportamiento nos hace platearnos si, en su lugar, hubiésen actuado de esta forma tan altruista y solidaria.
Ella tuvo que someterse a muchas pruebas para ver si podía ser compatible con Alfonso: tener el grupo sanguíneo << O +>> era ya un buen inicio. Pero también hay otros factores que importan. La posibilidad de que fueran compatibles era muy remota. Por lo que, hasta que no se descubrió que existía compatibilidad entre ellos, no se lo dijeron a Alfonso. La vida nos muestra la cara más solidaria, generosa y sorprendente a través de ella. La amistad entre ellos se ha sellado para siempre. Los demás han olvidado los rencores y su vida es más plena. ¡Gracias, por devolver la esperanza!

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