Suicidio..

Se dice que nuestro tesoro más preciado es la vida. Y qué emoción profunda se siente en la familia cuando se escucha a esa persona que no desea vivir volver a exclamar lo maravilloso que es vivir. Entras en una vorágine de negatividad y amargura provocada por un desgraciado trauma y posteriores problemas. Cuando atraviesas por una circunstancia de extremo dolor, nada permanece igual, ya nada vuelve a ser como era.
Desconectas, dejas de interesarte por las personas y por los asuntos del mundo. Tras estos hechos los nervios llegan a su estado más crítico. El tiempo se detiene y se entra en una especie de conmoción en la que se esta inmersa por un tiempo indefinido. Así, por más que quisiera, sería incapaz de describirles los sentimientos que se agolpean en esos trágicos momentos. Además, no hay palabras que puedan definir un estado de desolación de esa magnitud. Sé, que a veces eres injusta con algunas reacciones o hechos, pero el dolor nos hace ser ciegos e insensible al de los demás la gran mayoria de las veces. Así que no puedes sentir ningún tipo de pena ni compasión hacia los de tu alrededor.
Sentir rencor hacía una persona en concreto es como si éste se trasformara en veneno a través  de hirientes palabras. Hay que reconocer que muchas veces nos complace verles sufrir porque parecía justo, porque esa persona había provocado tal desolación. Nos volvemos en actitudes egoístas ni siquiera ante el dolor de los demás. Y nos damos cuenta cuando el daño ya esta hecho.
A pesar de sus continuos -reniegos- por todo, ninguna persona de su entorno, -ni familiares, ni amigos-, sospecharon que, tras esa negatividad manifiesta, podía ocultarse una posible tendencia suicida. Nadie supo descubrir los síntomas de la depresión. Entre otras razones porque seguía con su rutina diaria y haciendo sus actividades cotidianas. Y, como vivía inmersamente sola, no pudieron detectar su nivel de estrés que la impedía dormir, ni sus desórdenes alimenticios. Así, un día ella -se rompió- e intentó poner fin a -una vida a la que no encontraba sentido-, según pensó. Hasta ese momento siempre había dado muestras de fortaleza y ése fue el error de todos; creer que podía con todo.
Afortunadamente, todo quedó en un intento. La casualidad de la vida quiso que alguien estuviera en el momento preciso y fue gracias a esa persona que volvió a nacer. Los suicidios son un tema tabú, del que no suele hablarse y tampoco protagonizan debates públicos habituales, sin embargo, forman parte de la realidad social actual, ya que las estadísticas confirman que, en este país, nueve personas intentan quitarse la vida cada día.
Pero los psiquiatras y psicoterapeutas, que son los encargados de devolverles las ganas de vivir, aseguran     que con un adecuado tratamiento contra la depresión -puesto que es la principal causa que desemboca en este hecho-, o enfermedad o desorden mental que tengan los afectados, así como un buen seguimiento del caso. Al mes de recibir tratamiento necesario para superar el estado depresivo , la persona exclaman que no entienden cómo se puede llegar a poder haberlo intentado. Los psiquiatras informa que, cuando una persona habla tan negativamente e insistentemente de la vida es mejor prevenir y buscar opinión de un profesional.
Cualquiera puede caer en una depresión grave y, muchas veces, esas personas se convierten en expertas en ocultar sus verdaderos sentimientos a quienes más les quieren por no preocuparles, lo cual le perjudica enormente.

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