Trauma o estrés postraumático

Trastorno de ansiedad causado por la exposición a una situación abrumadora, en la cual se experimenta más tarde repetidamente la situación traumática es decir, las situaciones que son una amenaza para la vida o que pueden causar lesiones graves pueden afectar a las personas mucho después de que hayan ocurrido, cuando es por actos violentos. El miedo intenso, el desemparo, la preocupación, inseguridad o el terror pueden obsesionar y generar un agotamiento con pensamientos irracionales. Esas situaciones traumáticas reexperimentan en repetidas ocasiones, generalmente como pesadillas o imágenes que vienen a la memoria, un flashback repetidamente en contra de tu propia voluntad, incluso a veces con todo detalle y a pesar del paso del tiempo, se evita persistentemente cosas que le recuerden el trauma causado. El mundo se percibe como altamente peligroso. Produce malestar si se pretende evitar asi que aumenta la frecuencia de ese pensamiento no deseado y se vuelve más estresante. El trauma no llega a formar parte de su pasado, sino que continua permaneciendo presente en su vida psíquica.
A veces los síntomas no comienzan hasta muchos meses después e incluso años después del evento traumático. Se presenta una disminución de su capacidad general de reacción y síntomas de hiperreactividad -dificultad para conciliar el sueño, resentimiento, hostilidad, bloqueo emocional, vergüenza, rabia, ira, la culpa, asustarse con facilidad, falta de control, tristeza, se vuelve vulnerable, no expresan sus emociones, se reprime, más los síntomas depresivos son frecuentes. El estrés postraumático crónico no desaparece, pero a menudo se hace menos intenso con el tiempo, incluso sin tratamiento o pueden quedar indifinidamente marcadas por este trastorno.
A veces se repite con frecuencia preguntas como ¿Por qué?, ¿por qué a mí?, ¿qué he hecho para merecer esto? sin respuesta racional y activando más el dolor, más impotencia, más ansiedad.
Pueden perder el interés en cosas que antes les causaban alegría o cuesta trabajo sentir afecto. Ver cosas que les recuerdan el incidente puede ser molesto, lo que podría hacerles evitar ciertos lugares o situaciones que les traigan a la mente esas memorias. Los aniversarios de lo que sucedió frecuentemente son muy difíciles. Los síntomas pueden ser ligeros o graves; las personas pueden irritarse fácilmente o tener violentos arranques de cólera o de mal humor. En casos severos, los afectados pueden tener dificultad para trabajar o para relacionarse. Es un impacto que tiene sus tiempos de recuperación, tiempos que dependen de múltiples factores relacionados con la situación psicológica de la víctima antes del suceso y con la reacción y capacidad de contención de su entorno.
Las secuelas no sólo repercuten en la persona directamente afectada. Alcanzan, además, con fuerza a su pareja estable -si la tuviere-, a su entorno familiar, social y tiene, a su vez, correlatos en su realidad laboral- Así, se comienza a mostrar una tendencia a recluirse. Cuesta hablar del episodio y, perseguida por los miedos, trata de no estar nunca sola.
La contención de los rituales, como lavarse de manera excesiva después de una agresión sexual, también hacen la tendencia a cambiarse muchas veces de ropa.
A menudo se tienen sentimientos de culpabilidad, creer haber actuado de forma inaceptablemente agresiva, destructiva, por aquello que se hizo, que no se hizo, asi se va tejiendo una red cada vez mas elaborada en la que estan relacionados todos esos elementos que cambian en la misma dirección. La asaltación y la sensación de estar ‘sucia’.
Los síntomas también incluyen trastornos del apetito o del sueño, dormir sin la luz apagada y estados de hipervigilancia o hiperalerta. Al mismo tiempo, se reatraen, muestran mucho temor de salir a la calle y especial cuidado en evitar los espacios abiertos.
La angustia, la ansiedad, la depresión, la baja de la autoestima, en la capacidad lúdica y en la vida de relación, la reincidencia de sueños, recuerdos invasivos son algunos de los rasgos de esta patología, que entre otras derivaciones reconoce la adicción de sustancias como las drogas o el alcohol y los intentos de suicidio.
Una invasión total de su integridad física y psíquica, un desgarramiento de su intimidad y su dignidad, que hace que uno de los elementos que se vea más afectado sea la autoestima. Sientiendo vergüenza y culpa, pero también inseguridad, miedos y las fobias la afectan y condicionan todos los aspectos de su vida
Esto se fundamenta de una “necesidad de huir” del recuerdo, pero también de escapar de la amenaza de volver a ser abusada.

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