Muerte Súbita en deportistas

Son muchos los casos de deportistas que fallecen cada año por muerte súbita relacionada mayoritariamente con problemas cardiovasculares. La muerte súbita de una persona joven y aparentemente sana es un hecho que produce un gran impacto social y familiar, sobre todo si tiene lugar durante la práctica deportiva. Pero aún hay muchos casos que se desconoce todavía la incidencia absoluta, a pesar de revisiones completas, se escapan de lo previsto. Queda aún mucho camino por recorrer.
Es una muerte natural, inesperada y rápida que sucede dentro de la primera hora tras la aparición de los síntomas de una enfermedad. Desde el punto de vista epidemiológico, es útil extender el tiempo límite para la muerte biológica a 24 horas después del comienzo de un proceso patológico, como la fibrilación ventricular, que es una serie de descoordinada y potencialmente mortal de contracciones ventriculares ineficaces muy rápidas, causadas por múltiples impulsos eléctricos caóticos. Es similar a la fibrilación auricular, salvo que tiene un pronóstico mucho más grave.

Los enfermos con infarto agudo de miocardio parecen tener una cierta tendencia a morir en fibrilación, mientras que los que padecen cardiopatías crónicas fallecen por paro cardíaco. El infarto agudo -ataque cardíaco- es una urgencia médica en la que parte del flujo sanguíneo que llega al corazón se ve reducido o interrumpido de manera brusca y grave y, en consecuencia, se produzca una destrucción -muerte- del músculo cardíaco -miocardio- por fata de oxígeno. De cualquier forma, es importante señalar que otros trastornos del ritmo, especialmente las bradiarritmias, la asistolia y el bloqueo cardíaco agudo, pueden constituir el mecanismo de una muerte súbita cardíaca.

Se ha demostrado que la aparición de extrasístoles ventriculares -contracción ventricular prematura- indica un riesgo de muerte súbita hasta tres veces superior al de la población control de la misma edad. Es un latido cardíaco causado por la activación eléctrica de los ventrículos antes del latido cardíaco normal. Dentro de las causas que provocan muerte súbita entre los deportistas, la patología cardiovascular es la más frecuente, en practicantes de mayor edad predomina la enfermedad aterosclerosis coronaria es generalmente el resultado de una arritmia cardíaca, mientras que en los más jóvenes destacan las cardiopatías de origen congénito.
Se ha propuesto una clasificación de los deportes, con vistas al riesgo cardiovascular y muerte súbita que pueden comportar, de acuerdo con sus componentes estático y dinámico. Los ejercicios dinámicos producen gran consumo de oxígeno y sobrecarga de volumen. Por el contrario, en los ejercicios estáticos lo más característico es el gran aumento de la presión arterial y la sobrecarga de presión en el corazón. La mayoría de los deportes asociados a muerte súbita tienen un componente dinámico alto y estático moderado o alto.
Resulta obvio que una valoración del estado de salud previa a la práctica deportiva es necesaria para prevenir problemas. A pesar de esto, no siempre se siguen las recomendaciones, considerando a la revisión médica como un mero trámite burocrático incómodo. En este caso no son sólo importantes los controles de los atletas de élite y de los deportistas federados, sino que debería hacerse hincapié en las revisiones de todas aquellas personas que realizan deporte de forma habitual. Las sociedades médicas y deportivas marcan unas pautas que se deben seguir, aunque no existe consenso. Revisión de los antecedentes familiares (especialmente en cuanto a muertes súbitas o enfermedades cardíacas, antecedentes personales, soplos, hipertensión , fatiga, síncope y disnea, o dolor torácico asociados al ejercicio) y una exploración física (soplos, pulsos femorales, rasgos de síndrome de Marfan, y medida de la presión arteria, también se recomienda la práctica rutinaria de un electrocardiograma (ECG) y de una prueba de esfuerzo.

El ECG se hace cada vez que se sospechan trastornos cardíacos. Esta prueba facilita la identificacion de un cierto número de estos trastornos, incluyendo ritmos anormales, llegada insuficiente de sangre y oxígeno al corazón y una excesiva hipertrofia -engrosamiento- del músculo cardíaco, que pueden ser la consecuencia de una hipertesión arterial.
La prueba de esfuerzo consiste en pedalear en una bicicleta o caminar sobre una cinta rotativa a un determinado ritmo que se aumenta gradualmente. Ninguna prueba es perfecta. En ocasiones se detectan anomalías en pacientes que no sufren de enfermedad coronaria -resultado falso positivo- y, otras veces, no se detectan en los que efectivamente la tienen -resultado falso negativo-. En los pacientes que no presentan síntomas, sobre todo si son jóvenes, la probabilidad de tener una enfermedad coronaria es baja, a pesar de una prueba alterada.

Muchos datos son obtenidos del portal enciclopedico médico informativo MedlinePlus

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