El paraíso para empezar el año al sol

Isla Mauricio

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Desde su descubrimiento en el siglo XVI numerosas etnias se han ido estableciendo en esta isla de 1.860 kilómetros, perteneciente al archipiélago de las Mascareñas, formando un auténtico crisol de razas. Indios, chinos, criollos, africanos, europeos y malgaches cohabitan en asombrosa armonía sin que sus respectivas religiones y creencias hayan supuesto un obstáculo a la convivencia. Además de la asombrosa mezcla de culturas y gentes, las montañas con sus escarpadas cumbres y las playas de arena blanca están a la cabeza de las preferencias del público español que hasta ahorita ha viajado más a esta isla, muchos de luna de miel.
Otras parejas, sobre todo británicas, prefieren casarse en la isla. Los novios pueden elegir la manera de unir sus destinos como dentro de un submarino, en un paracaídas, en catamarán.. Este hecho es posible gracias a que la Ley de Estado Civil permite que las parejas no residentes en el país puedan contraer matrimonio el día siguiente al anuncio del enlace.
playa-costa-del-sur.jpg Las playas, la gran atracción de Mauricio, ocupan casi todo el litoral de la isla. Todas son maravillosas y variadas, pero las más espectaculares se encuentran en la costa este. Los arenales de Belle Mare, vírgenes todavía en algunos tramos, maravillan al turista. Acá se encuentra la célebre barrera de coral que salvó a la isla del terrible tsunami de 2004 y que forma a lo largo de esta costa una hermosa laguna de aguas de color azul turquesa donde se pueden practicar casi todas las actividades deportivas acuáticas.
El buceo, el esquí acuático o la pesca en alta mar se llevan la palma, o las excursiones en catamarán a la Isla de los Ciervos, a solo unos 20 minutos de Belle Mare. Su playa, que adorna este islote con una cinta de fina arena, es la más espectacular de Mauricio gracias al color de sus aguas y a las casuarinas, unas coníferas que se balancean al ritmo de los vientos alisios. Antes de llegar a este idílico lugar, donde conviene protegerse bien del sol, se visita normalmente una espectacular cascada de agua dulce que desciende a muy pocos metros del mar y se disfruta de una barbacoa y un baño más alejado de la costa, con aletas, gafas y tubo de bucear, para admirar los fondos marinos.
A solo unos kilómetros al norte de port Louis está el Botánico de Pamplemousses, uno de los más alabados del planeta con más de quinientas especies diferentes entre las que destacan más de ochenta variedades de palmeras, desde las ‘reales’, que presiden la avenida de entrada, a las ‘princesa’ que bailan en lo más alto del jradín por su altura, pasando por las ‘botella’, únicas en el mundo y llamadas asi por su forma, y las ‘talipot’ que florecen casa sesenta años para morir solo unos meses después.

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Al margen de las palmeras, hay que ver el sorprendente “árbol de la sangre”, procedente de Madagascar, que desprende una resina de este color y que sirve para curar eczemas y otras enfermedades de la piel; el estanque de los nenúfares gigantes, los dedicados a la flor de loto, sagrada para los budistas, y las tortugas gigantes del jardín.
De camino al sur, es recomendable una parada en Trou aux Cerfs, un viejo cráter de 300 metros de diámetro y casi 95 de profundidad. Desde su atalava se divisan las grandes plantaciones de caña de azúcar y las montañas más espectaculares de la isla (Rempart, Saint Pierre, Corps de Garde, el pico Pouce..) y ya en las tierras de chamarel, que sirvieron de refugioa los esclavos que lograban escaparse de las plantaciones, hay que descubrirse ante “la tierra de los siete colores”, un curioso lugar donde el suelo se tiñe de ocres, naranjas y marrones, debido al desigual enfriamiento de la lava en las distintas zonas dunares del lugar.
Antes de volver a alcanzar el mar, la visita puede culminar en el Grand Bassin, el lago sagrado de la población hindú, mayoritaria en el país con un 52% (le siguen los criollos y los musulmanes con 27% y un 17% respectivamente), con sus ofrendas y rituales.
Turistas y peregrinos se mezclan, de forma natural, en los templos que se reflejan en este considerado Gnages del hemisferio sureño. Mientras que los extranjeros guardan cola para que les estampen en la frente el “tercer ojo” (-tika-), la lágrima de tinta india, los peregrinos tratan de purificar su alma en el agua sagrada del Ganga-Talao. Pueden mojarse los pies, pero están prohibidos la pesca y el baño. Un regalo para los sentidos. Así podría definirse el viaje, un país tranquilo y seguro que vive volcado para el turismo que ha sustituido a la industria del azúcar, en claro declive, como principal fuente de ingresos. No en vano, de las más de 250 fábricas de azúcar que había en los años sesenta sólo quedarán dos en 2010.

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3 comentarios

  1. Hay muchos sitios muy interesantes que conocer quisiera que ustedes me pudieran recomendar algunos yo ala verdad no conozco muchos lugare pero me gustaria que ustedes me puedan ayudar en esta area ya que pronto boy a salir de vacaciones se lo agradeceria mucho .y aqui puedo ver sitios muy interesantes

  2. quisiera saber si visita gente latina la isla o suele ser complicado lo digo por las muchas personas que no hablamos ingles solo español seria problema eso es que quisiera ir a la isla pero no se si sea un problema ese el no hablar ingles

  3. es sorprendente su belleza, de paraiso nunca la habi a visto es hermosa, ojala un dia pueda ir a disfrutar de ella , cuidenla mucho

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