” En busca de la felicidad”

La felicidad era para Aristóteles el bien supremo y fin último del hombre. Según dijo, para hallarla hay que practicar la virtud, que es la actitud o el hábito de escoger el justo medio adecuado a tu naturaleza. El virtuoso encuentra equilibrio entre dos extremos viciosos, uno por defecto y otro por exceso.

Tras las vacaciones, un profesor de una escuela de negocios recomendó, con dos ejemplos y cierto humor, elegir el justo medio. Nada mejor que iniciar un MBA con un profesor divertido. Para explicar que la vida son dos días y hay que disfrutar, utilizó dos ejemplos: empezó con un chiste. Se encuentran un inglés, un alemán y un español en un bar. De repente, el inglés dice : ” Mirad, ese de ahí es igualito a Jesucristo “. “Bah, qué va, le contestan. “Que sí, que sí. Pero si es igualito! La barba, la túnica… Es Jesucristo, seguro”. Se levanta el inglés, se dirige hacia el hombre de la mesa y, tanto le insiste, que el tipo susurra: ” Sí, soy Jesucristo, pero habla bajito y no lo comentes! El inglés loco de alegría, le dice: “Tengo una lesión en la rodilla. Por favor, cúrame”. Jesucristo le pone la mano sobre la rodilla y le cura. El inglés vuelve a la mesa y, claro, se lo cuenta todo al alemán y al español. Se levanta el alemán, va corriendo hasta la mesa de Jesucristo y le dice: ” Me ha dicho mi amigo inglés que tu eres Jesucristo. Tengo un ojo de cristal. Por favor, cúrame”. Jesucristo le pone la mano en el ojo y se lo cura. El alemán vuelve y lo cuenta a sus amigos.
Jesucristo empieza a pensar que en breves instantes aparecerá por allí el español. Querrá, como todos, que le cure. Pero el tiempo pasa y el español no se mueve. Entonces Jesucristo, ya mosqueado y picado por la curiosidad, se levanta, va hacia la mesa, poniéndole una mano en el hombro al español, le pregunta: ” Oye, y tú por qué no..? De pronto, el español salta de la silla y, apartándose violentamente, le dice: “eh!, sin tocar, que estoy de baja!” ( España es el país de las picardía, comentó el profesor e inició el segundo ejemplo. Leyó una noticia del New York Times: ” Los directivos de una compañia de seguros intentan averiguar por qué nadie se percató de que uno de sus empleados estuvo muerto, sentado en su mesa durante cinco días, sin que nadie se interesara por él ni le preguntara qué le ocurría. El hombre, de 51 años, que trabajaba en la empresa desde hacía 30, sufrió un paro cardiaco en una oficina que compartía con 23 trabajadores. El lunes llegó al trabajo, pero nadie notó que no se marchó hasta que el sábado el de la limpieza le preguntó qué hacía allí en fin de semana. El jefe del fallecido declaró que siempre era el primero en llegar y el último en marcharse, por lo que a nadie le pareció extraño que estuviera todo el tiempo en su sitio sin moverse y sin decir nada. Era bastante reservado y su trabajo lo absorbía. Un examen post mortem reveló que llevaba muerto cinco días tras sufrir un infarto.

El profesor concluyó la clase con un consejo: no llegar el primero a la oficina, no irse el último y no trabajar demasiado. Nadie se dará cuenta!

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