Viajes aéreos y sus problemas médicos

Post dedicado a Tarek Sidawi, que le encanta volar xD

Volar puede provocar o empeorar una amplia variedad de enfermedades, a pesar de que son muy pocas las que impiden que una persona viaje en avión. Entre éstas destacan el neumotórax, lesiones pulmonares causadas por la tuberculosis, enfermedades que podrían contagiarse a otros pasajeros y trastornos en los que incluso una pequeña expansión de aire dañaría los tejidos, como en el caso de una cirugía intestinal realizada en los 10 días anteriores. Las personas a las que se le ha practicado una colostomía deberían llevar una bolsa grande y prever que puede llenarse varias veces. Un viaje en avión plantea diversos problemas, como cambios en la presión del aire, disminución de la cantidad de oxígeno, turbulencias, alteraciones en el ritmo interno de 24 horas (circandiano) del organismo (desfase de horario, jet lag), y estrés psicológico o físico.
Los aviones modernos mantienen la presión del aire dentro de la cabina a bajos valores, equivalentes a la presión atmosférica entre 1500 y 2400 m de altura. A esos valores, el aire atrapado en las cavidades del cuerpo (como las de los pulmones, el oído interno, los senos y el tracto intestinal) se expande alrededor de un 25%. En ocasiones, esta expansión agrava ciertos trastornos de salud, como un enfisema, una obstrucción de las trompas de Eustaquio, una sinusitis crónica y dolores crónicos abdominales causados por gas.
Durante los viajes es habitual tener una sensación de presión en los oídos. Ésta se produce cuando aumenta la diferencia entre la presión dentro y fuera del oído, lo cual hace que el tímpano protuya. Cuando la trompas de Eustaquio (un conducto que conecta al oído medio con la parte posterior de la nariz) permite que el aire entre y salga del oído medio, la presión se iguala.
Los resfriados de cabeza o las alergias pueden generar secreciones y una hinchazón que bloquea las trompas de Eustaquio, y las infecciones repetidas pueden favorecer el desarrollo de cicatrices que las obstruyan parcialmente. El aire queda atrapado en el oído medio, produciendo presión (barotitis media) y dolor. En alguna rara ocasión el tímpano se rompe debido a ello. Del mismo modo, puede quedar atrapado aire en los senos paranasales (barosinusitis), provocando dolor en la cara. Tragar saliva con frecuencia o bostezar durante el descenso del avión, así como con la ingestión de descongestivos antes y durante el vuelo, pueden evitarse o aliviarse estos trastornos. Como los niños son particularmente susceptibles a la barotitis media, deberían mascar chicle, chupar un caramelo sólido o beber algo durante el ascenso y el descenso; a los bebés se les puede amamantar o bien darles el biberón o el chupete.
Los bajos valores de oxígeno resultan problemáticos para quienes sufren enfermedades pulmonares graves como enfisema o fibrosis quística, insuficiencia cardíaca, anemia, angina grave, drepanocitosis o ciertas enfermedades cardíacas congénitas. En estos casos se les suministra oxígeno. Las líneas aéreas pueden aceptar un periodo de oxígeno si se les notifica tal necesidad 72 horas antes del vuelo. Habitualmente, las personas que han sufrido un ataque cardíaco pueden volar entre 10 y 14 días después del mismo.
Las turbulencias pueden causar mareo o lesiones. Las que tienden a marearse pueden tomar comprimidos de dimenhidrinato o bien aplicarse parches de escopolamina sobre la piel. Sin embargo, estos fármacos pueden causar efectos negativos, particularmente en los ancianos.
El miedo a volar y la claustrofobia pueden provocar angustia. Tomar un sedante puede aliviar el miedo antes y durante el vuelo.

El riesgo de que se formen coágulos de sangre en las piernas aumenta en cualquier persona que permanezca sentada en un mismo sitio durante mucho tiempo. Las mujeres embarazadas y los que tienen mala circulación son los más expuestos. Caminar por la cabina cada una o dos horas y contraer y relajar los músculos de las piernas ayuda a mantener una buena circulación sanguínea.
Los pasajeros deberían llevar sus medicamentos en bolsas de mano en lugar de maletas, que se facturan,sobre todo por si éstas se pierden, las roban o llegan más tarde. Los medicamentos deberían trasportarse en sus envases originales. Quienes deban tranpostar derivados opiáceos, grandes cantidades de cualquier fármaco o jeringas, deberían disponer de una nota médica para evitar ser detenidos por los agentes de seguridad de la aduana. Sería recomendable que lleven consigo un resumen de su historia médica, incluyendo resultados de electocardiogramas, por si sufren algún contratiempo lejos de casa. Quienes padecen afecciones potencialmente incapacitantes, como la epilepsia, deberían llevar una identificación de Alerte Médica, colocada en la muñeca o en el cuello.
No se permite volar a bebés menores de siete días. Los niños que padecen enfermedades crónicas, como afecciones cardíacas o pulmonares congénitas o enkias, tienen las mismas restricciones que los adultos. No existe límite de edad máximo para viajar en aviones. Algunas líneas aéreas aceptan a personas que necesitan equipos especiales como catéteres intravenosos y respiradores mecánicos, siempre y cuando estén acompañados por personal capacitado y se hayan hecho todos los arreglos pertinentes con al menos 72 horas de anticipación.

Datos Vía MSD

Una respuesta

  1. Te has olvidado de: 1) Volverse loco de remate 2) Querer saltar por la ventanilla con paracaídas 3) Querer agarrarse a la pierna del capitán 4) Esconderse donde las maletas, por si hay impacto, ya que será menor xD

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